La columna de Fernando Tapia: “Fin de la era Tagle”
En su columna, Fernando Tapia hace un balance de la gestión del dirigente al mando de Cruzados. “Se proyectó seguir ligado al fútbol (…) pero su permanente respaldo político a la nefasta administración de Pablo Milad ha resultado ser un lastre para ese objetivo”, afirma.
El próximo 20 de abril Juan Tagle dejará de ser el presidente de Cruzados. Pese al impacto mediático, la noticia no sorprendió a los accionistas mayoritarios de la empresa que dirige los destinos del club Universidad Católica, porque la decisión se venía discutiendo reservadamente hace más de un año.
Después de una década de gestión, el dirigente debe ser considerado uno de los más importantes de la historia de la institución de la franja, lejos el más exitoso de todos, liderando una era dorada a la que sólo le faltó la consagración a nivel internacional. Seis títulos nacionales, incluyendo un histórico Tetracampeonato, además de cuatro Supercopas, refrendan el glorioso periodo que encabezó.
A todo ello se debe agregar su liderazgo en la construcción del Claro Arena, el nuevo estadio de la UC, a todas luces una obra de lujo que llena de orgullo a sus hinchas y a todo el fútbol chileno. No será fácil superarlo, y sin duda su imagen en la Católica seguirá creciendo con el paso de los años. La pregunta es: ¿por qué se va, entonces?
Tagle ha dicho que su ciclo está cumplido y recurre a legítimos motivos personales. La verdad es que, pese a todos los logros alcanzados en su administración, el estancamiento deportivo de las últimas temporadas hizo que surgieran opiniones críticas entre algunos importantes accionistas. También los problemas de cálculo del costo financiero del nuevo estadio le sumaron más de alguna voz disidente, las que no obstante, fiel al estilo cruzado, se mantuvieron en la interna y con nula exposición pública. Cambios relevantes en la propiedad de la sociedad anónima inclinaron la balanza.
Otros actores quieren ahora tomar la posta, aprovechando una mayoría relativa, como es el caso del casi seguro sucesor, el empresario Matías Claro, hijo de un expresidente del club en la década de los 90, Jorge Claro Mimica, también histórico gestor del Canal del Fútbol (CDF).
Al tanto de los movimientos internos en su club, Tagle se proyectó seguir ligado al fútbol, pero ahora desde el liderazgo de la ANFP o en la Federación. Pero su permanente respaldo político a la nefasta administración de Pablo Milad ha resultado ser un lastre para ese objetivo. Varios clubes ya veían con recelo su poder de influencia en la actual directiva del fútbol. Esa alianza se rompió el 18 de marzo, cuando participó en la amenaza de censura de la mesa de la ANFP, intentando empujar su nombre, y el de otros tres dirigentes aliados, en el consejo directivo de la Federación, que tras la aprobación en el Parlamento de la reforma de las Sociedades Anónimas Deportivas, pasó a ser una instancia clave ante una inminente separación de la Asociación Nacional con la Federación.
Esa asonada, considerada en Quilín como un intento de golpe de Estado, trajo consecuencias. Juan Tagle quedó, por ahora, fuera de todo. Y provocó de rebote que dos archirrivales, Colo Colo y la “U”, actuaran en bloque para anular el poder del dirigente cruzado. Aníbal Mosa y Cecilia Pérez consiguieron un espacio en el consejo de la Federación, ambos nombrados por el actual directorio de la ANFP. También en el fútbol, como en la política, sobran las traiciones y los falsos abrazos.
No está dicha la última palabra en esta historia. Faltan capítulos por escribir. Lo que sí está sentenciado es el fin de la era Tagle en Cruzados y la Universidad Católica. Una época de oro que sus hinchas jamás olvidarán.