Opinión

La columna de Fernando Tapia: “Azul turbio”

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POR Equipo Radio Pauta |

En su columna, Fernando Tapia analiza el escándalo financiero en el caso Sartor. “Los que realmente quieren a la “U” debieran permanecer en alerta, porque el caso recién comienza y todo indica que habrá más cosas de qué avergonzarse”, dice.

El escándalo financiero del caso Sartor aterrizó con hechos concretos esta semana en el Centro Deportivo Azul. Una bofetada dura y contundente para aquellos ilusos que sostuvieron que los problemas de la Administradora General de Fondos, sancionada y liquidada por la Comisión del Mercado Financiero (CMF), en nada influirían en el devenir de Azul Azul, y por ende en el club de fútbol.

La imagen de funcionarios de la PDI ingresando con una orden judicial a las dependencias del lugar de entrenamiento de la “U” para ejecutar un allanamiento, ha sido otro golpe más a la reputación de la institución que lleva el nombre de la Universidad de Chile.

La línea de investigación del Ministerio Público sugiere un panorama peor, de comprobarse las sospechas. Porque el fiscal a cargo estaría en búsqueda de pruebas para demostrar que Sartor adquirió el control de Azul Azul con dinero ilícito y, peor aún, con recursos de gente que ha denunciado haber sido estafada. Por intuición o advertencia, Michael Clark renunció al cargo de presidente una semana y media antes de los allanamientos, que también incluyeron su domicilio particular.

Nada es al azar. El montaje de defensa comunicacional tuvo todo el tiempo del mundo para ser preparado, e incluyó la incorporación de importantes figuras vinculadas a la política al directorio, los que coincidentemente han sido los encargados de dar la cara en estas horas convulsas.

José Miguel Insulza y Francisco Aylwin han intentado instalar que el caso Sartor no afectará en nada el funcionamiento del club. Una teoría que no resiste análisis toda vez que Clark sigue siendo el propietario de más del 63% de Azul Azul, sin contar los millonarios flujos de dinero que han circulado desde el 2021 en adelante, que también están bajo la lupa de la Fiscalía.

Las declaraciones de Insulza, además de tristes, resultan totalmente inverosímiles. A esta altura, darle seriedad a las promesas de un estadio o la conquista de la Copa Libertadores no es más que caer en el juego de la distracción con la que se pretende tirar la pelota al córner ante las obscenas acciones denunciadas contra Sartor, Michael Clark y sus socios.

Todo puede ser peor. Según Radio Biobío, en diciembre pasado ya habían declarado ante el Ministerio Público el gerente deportivo de Azul Azul, Manuel Mayo, y el gerente general, Ignacio Asenjo. Según la publicación, este último declaró que varios cientos de millones de la concesionaria fueron invertidos en Sartor por instrucción directa de Clark. Es decir, una confesión indirecta de un acto que a lo menos sugiere una flagrante acción de conflicto de interés sin el conocimiento de los accionistas minoritarios, sin descartar que pueda ser parte también de la bicicleta financiera en la que se había convertido Sartor que, según el liquidador designado por la CMF, terminó siendo una entidad que en sus negocios ejecutó un sistema Ponzi, es decir, de estafa piramidal.

El nuevo directorio, encabezado ahora por Cecilia Pérez en la presidencia, no alcanzó a tener una luna de miel, aunque en el fútbol los resultados mandan, y mientras el equipo gane en la cancha, la presión de los hinchas no será tan intensa. Sin embargo, los que realmente quieren a la “U” debieran permanecer en alerta, porque el caso recién comienza y todo indica que habrá más cosas de qué avergonzarse. El panorama se asoma azul turbio.