Opinión

La columna de Fernando Tapia: “Temporada de escritorios”

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POR Equipo Radio Pauta |

En su columna, Fernando Tapia analiza el nuevo “escritoriazo” que se podría venir en el Ascenso. “Todo vale a la hora de cuidar la billetera. Y eso no es un mito”, dice.

Se acerca el final de los campeonatos y en el fútbol chileno se abre la temporada de escritorios. En la ANFP se desempolvan los archivos y se activan las denuncias administrativas con las que finalmente los descensos se terminan decidiendo en los pasillos. Así ha ocurrido sistemáticamente los últimos años pese a la promesa incumplida de la directiva de Milad, que en su momento prometió terminar con esta práctica que ha alterado los resultados deportivos.

Hoy el club apuntado es San Marcos de Arica, de la Liga de Ascenso, que supuestamente habría incurrido en un grave incumplimiento reglamentario, alterando sus reales estados financieros, con los que incluso arriesgaría la desafiliación. De comprobarse la denuncia, el cuadro nortino podría perder la categoría, y, de paso, significaría la salvación de Rangers de Talca, el equipo de peor rendimiento en el campeonato.

Las sospechas surgieron de inmediato, porque no sería la primera vez que el recurso administrativo se utiliza en el fútbol chileno para salvar a la institución que cuenta más sintonía política con el ente fiscalizador, que es la propia ANFP. Milad calificó de “mitómanos” a los que han levantado las suspicacias, producto de la decisión que adoptó su directorio al acusar al club Arica.

Felipe Muñoz, uno de los dueños de Rangers, es socio con el controlador de Antofagasta, Jorge Sánchez, en el negocio del factoring, y han actuado en bloque en el consejo de presidentes. Curiosamente, el sobrino de Sánchez, Mauricio Moreno Sánchez, integrante del directorio de la ANFP, es uno de los que aprobó la acusación contra San Marcos de Arica. Lo mismo hizo Andrés Alvarado, parte de la directiva del fútbol, en representación de Santa Cruz, cuadro que marcha penúltimo en la tabla de la liga de ascenso, y que también sufre con la posibilidad del descenso.

Sin entrar en el debate de fondo —esto es si las acusaciones que pesan sobre la institución ariqueña son verídicas— lo cierto es que una vez más los conflictos de interés vuelven a quedar expuestos en el fútbol chileno. Sano y transparente habría sido que los miembros del directorio, representantes de los clubes que podrían beneficiarse con la sanción al club del norte, se hubiesen abstenido de participar en la acusación.

Los hechos demuestran que hay argumentos para sospechar, aunque se moleste Milad. Especialmente porque, tal como se ha descrito, una denuncia sobre el final de temporada también confirma el fracaso rotundo de la capacidad de fiscalización de la propia ANFP. ¿Por qué siempre es a última hora? Rara la cuestión, como diría un humorista. Ya se ha hecho una mala costumbre.

Hay equipos que optan por reservar parte de su presupuesto para asegurarse a los mejores abogados, porque a la postre éstos resultan más eficaces que un refuerzo de categoría para evitar un descalabro deportivo, y especialmente económico, porque bien vale recordar que perder la categoría significa una considerable reducción de los ingresos por los derechos de televisión, que en el caso de la liga de ascenso implican caer a cero.

Todo vale a la hora de cuidar la billetera. Y eso no es un mito. Bienvenidos a la temporada de escritorios.