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¿Fue Chile uno de los últimos países del mundo en ponerle fin al uso obligatorio de mascarillas?

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Agencia Uno
POR Andres Sepúlveda |

Perú aún mantiene la medida y en México es insoslayable su utilización en el transporte público. Pero en Europa se dejó de exigir en el primer semestre.

El pasado 21 de septiembre, la ministra de Salud, Ximena Aguilera, anunció que este sábado 1 de octubre deja de ser obligatorio el uso de mascarilla en espacios cerrados en todo el país, con excepción de quienes asisten a recintos de salud. Luego del anuncio, las redes sociales masificaron la idea de que Chile era de los últimos países en el mundo en ponerle fin a esta medida. ¿Es realmente eso cierto? Nuestro Perro de Caza, de Watchdog Pauta, salió a investigar con mascarilla (ya que sus entrevistas las hizo antes del sábado 1 de octubre) para intentar responder a esta interrogante.

Según los datos del Ministerio de Salud de Perú, Chile no fue el último país, ya que, hasta el día del anuncio chileno, en ese país seguía (y sigue) siendo obligatorio el uso de estos tapabocas. En primera instancia, Perú había eliminado la obligatoriedad el 1 de mayo pasado, pero esto derivó en un aumento de los casos, por lo que en julio revirtieron la medida.

Eso sí, volvieron a eliminarla un día después que en Chile. El 22 de septiembre anunciaron que el uso sería opcional en espacios abiertos y cerrados con ventilación. Sin embargo, la obligatoriedad se mantendría para hospitales, transporte público y para aquellas personas que presenten síntomas de contagio. Lo curioso es que, hasta ahora, no existe una fecha exacta para en que comience a regir esta medida.

En México, la jefa de Gobierno de la capital del país, Claudia Sheinbaum, dijo el 21 de septiembre pasado que el uso de mascarillas prevalece de manera obligatoria en el metro de la ciudad, con el fin de evitar más contagios.

Y aunque Chile no es el último de la lista, sí fue uno de los que más tarde eliminó esta disposición para los espacios cerrados. Por ejemplo, en Europa la mayoría de los países eliminó la obligatoriedad en el primer semestre del presente año, y en el resto de América Latina, Argentina terminó con la obligatoriedad en junio, los mayores centros urbanos de Brasil (Sao Paulo y Río) en marzo, Colombia en mayo, y Ecuador junto a Paraguay en abril.

“Lo que se está haciendo en otros países es difícil pensar si pudo haberse realizado antes acá. El momento que se realiza es prudente, da la impresión de que hay cierta estabilidad, una cantidad importante de gente vacunada, y hasta el momento no han aparecido nuevas cepas que podrían dar una modificación en el escenario actual”, explica Cristián Rebolledo, jefe del Programa Políticas, Sistemas y Gestión en Salud de la Universidad de Chile.

En este sentido, el subsecretario de Salud Pública, Cristóbal Cuadrado, comenta que se readecuó esta medida en este momento para ir avanzando con responsabilidad en mayores libertades, en línea con un riesgo de pandemia más acotado. “Hemos alcanzado más del 80% de la población que ya tiene la segunda dosis de refuerzo al día dentro de la población mayor de 18 años. Pasamos la ola invernal, que mostró ser mucho más benigna en términos de Covid-19 que en los inviernos anteriores gracias a la vacunación, y estamos en un momento mucho más favorable en términos de la circulación viral”, agrega.

La exsubsecretaria de Salud Pública y vicedecana de Investigación de la Universidad de los Andes, María Teresa Valenzuela, menciona que, a su juicio, esta medida se adoptó en el momento correcto, especialmente porque hasta hace unos meses todavía estaban apareciendo subvariantes del virus que no sabíamos cómo se iban a comportar. “Además, antes estábamos con temperaturas muy bajas y eso obviamente impacta en que estemos encerrados. Hoy día ya sabemos que las temperaturas comienzan a ascender, las personas abren ventanas, puertas, se generan corrientes de aire, que es lo más importante para disminuir la carga viral”, enfatiza.

La directora ejecutiva del Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud de la Universidad del Desarrollo (CIPS-UDD) y exsubsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, también sostiene que esta medida se tomó en el momento adecuado, pero añade que le hubiese gustado previamente una campaña de educación, comunicación de riesgo y vacunación.

“Tenemos un porcentaje importante que todavía que no se ha puesto la dosis de refuerzo, por lo que creo que hubiese sido bueno levantar una estrategia fuerte comunicacionalmente para ir a vacunar a las personas que no se han puesto la tercera ni la cuarta dosis. Creo que es una buena medida, que hay que avanzar en esas libertades, pero siempre debe ir acompañado del fortalecimiento de otras, como la educación focalizada”, destaca Daza.

Según el estudio “Medidas Sanitarias” de CIPS-UDD y Panel Ciudadano realizado el día del anuncio del Minsal, quienes más se cuidan son las personas mayores y, por el contrario, quienes tienen la menor percepción de riesgo son los jóvenes. Entre las personas de 18 a 30 años, un 58% dijo estar totalmente de acuerdo con que se elimine el uso de mascarillas en los espacios cerrados, mientras que tan solo el 18% de personas de 61 años o más respondió lo mismo.

Debido a lo anterior, Daza enfatiza en que se debe focalizar la estrategia a la hora de educar. “A los adultos mayores, decirles que hay situaciones en las que sí se pueden sacar la mascarilla. Por ejemplo, si están al aire libre, o si van a estar con personas que son sanas, o en un lugar con distancia. A las personas más jóvenes tengo que educarlas en que hay situaciones que son de mayor riesgo, como las actividades sociales si son en un lugar encerrado con mucha gente, donde es recomendable usar mascarilla”, añade.

Sigamos cuidándonos

Si bien se han flexibilizado las medidas, desde el Ministerio de Salud recalcan que es importante tener en cuenta que el uso de mascarillas sigue siendo recomendable en todo lugar donde haya aglomeración de personas, así como también en el transporte colectivo, en caso de tener síntomas respiratorios, o en lugares donde haya personas más propensas a enfermarse gravemente, como adultos mayores o aquellos con enfermedades crónicas.

En cuanto a seguir cuidándose, Cuadrado subraya que la población chilena ha tenido un desempeño y comportamiento ejemplar a lo largo de la pandemia, ya que hay altos índices en la vacunación, y en general, las personas cumplen las medidas de autocuidado. “Se ha ido internalizando y entendiendo que hay medidas que llegaron para quedarse. Las mascarillas seguirán siendo instrumentos útiles en lugares de grandes aglomeraciones, espacios cerrados y en momentos en los cuales tengamos mayor circulación viral”, añade.

Rebolledo plantea que es relevante reforzar la educación respecto del autocuidado de estas medidas y seguir las sugerencias que realizan las autoridades. “Algo importante es hacer el llamado a que la gente siga con las medidas que les hagan sentirse más cómodos, porque en ningún caso la flexibilidad significa la prohibición del uso. Si la gente considera que usando mascarillas se van a sentir más protegidos o seguros, la invitación es que continúen usándolas”, enfatiza.

Daza menciona que se debe entender que a pesar de que estemos en una mejor situación sanitaria, la pandemia no se ha acabado. “En otros países, por ejemplo, en Canadá o en Estados Unidos, a pesar de que se ha liberado esta medida, hay campañas de comunicación en los lugares públicos con recomendaciones. Por ejemplo, poner en las estaciones de micro que es recomendable usar la mascarilla”, agrega.

En este sentido, Valenzuela añade que a través de la comunicación de riesgo se debe hacer permanentemente un repaso de las medidas de autocontrol, ya que juegan un rol importante y generan un apoyo a lo que nos otorga la vacuna. “La vacunación es la herramienta más relevante para que nos protejamos, el gran llamado es que toda la población reciba la cuarta dosis”, aclara.