Ciberseguridad en alerta: tres riesgos estructurales amenazan la estabilidad de las empresas en Latinoamérica
Un informe del Foro Económico Mundial revela una preocupante brecha en la capacidad de respuesta ante ciberataques en la región. Expertos advierten que el fraude con IA, la falta de talento y debilidades regulatorias ponen en jaque la continuidad operativa.
La ciberseguridad dejó de ser un asunto exclusivamente técnico para convertirse en un factor clave en la estabilidad y sostenibilidad de las organizaciones.
Así lo advierte el informe Global Cybersecurity Outlook 2026, que evidencia una marcada diferencia entre Latinoamérica y los mercados desarrollados: mientras en Estados Unidos y Europa la confianza frente a ataques alcanza el 84%, en la región apenas llega al 13%.
En este escenario, especialistas advierten que los riesgos no son solo tecnológicos. Manuel Peláez, experto en ciberseguridad y CEO de Servinformación, sostiene que el desafío actual exige una mirada que vaya más allá del software y apunta a tres factores estructurales que pueden comprometer la continuidad de las organizaciones.
Ciberseguridad en Latinoamérica: una brecha crítica que redefine la estabilidad empresarial
Uno de los principales riesgos es el crecimiento del fraude digital impulsado por inteligencia artificial. Actualmente, el phishing y la suplantación de identidad han superado al ransomware como principales amenazas.
El uso de IA permite automatizar engaños a gran escala, lo que obliga a las empresas a responder con herramientas igualmente sofisticadas, como analítica predictiva y sistemas de detección temprana.
A esto se suma la denominada “ciber-inequidad”. La falta de profesionales especializados se ha transformado en una debilidad estructural: en Latinoamérica, cerca del 69% de las empresas reconoce carencias en habilidades técnicas.
Esta brecha impacta directamente en la capacidad de reacción ante incidentes y aumenta el riesgo de crisis operativas.
Regulación y resiliencia digital: el desafío pendiente para fortalecer la confianza y la seguridad
El tercer eje es el marco regulatorio. La baja confianza en la respuesta institucional refleja la necesidad de normativas más exigentes. Expertos plantean que fortalecer la legislación local es clave para elevar los estándares de seguridad y proteger la economía digital.
En este contexto, la resiliencia digital emerge como un activo estratégico. La protección de los datos ya no solo resguarda sistemas, sino también la reputación y la viabilidad financiera de las organizaciones.