Economía

Los fondos de pensiones nunca estuvieron tan lejos de las acciones chilenas

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POR Cristián Rodríguez |

Al cierre de 2021, el fondo A tenía apenas el 8,2% de sus inversiones en renta variable local, la exposición más baja desde que existen los multifondos. Hace diez años, la cifra llegaba al 21%.

La bolsa chilena, como conjunto, ha sido una alternativa poco rentable en los últimos años. De los últimos cuatro, solo 2021 terminó con un retorno positivo, que se encaramó apenas al 3%. Y esta realidad se ha evidenciado en la selección de mercados que eligen las AFP para estructurar los fondos de pensiones.

El fondo A es el más intensivo en renta variable, concepto que agrupa acciones de empresas o fondos que invierten en este tipo de activos. Por regulación, el fondo A puede invertir hasta el 80% del dinero que administra en renta variable, destinando el 20% restante a instrumentos de renta fija, como bonos o papeles estatales.

Salvo esta “regla de oro” de límites de riesgo -que funciona igual, pero con distintas proporciones para los otros cuatro multifondos (B, C, D y E)-, las AFP tienen bastante libertad para construir sus carteras invirtiendo en los mercados que consideran más atractivos.

De esta manera, se mueven libremente entre el mercado local y el internacional, o entre las bolsas de países desarrollados o emergentes, o entre acciones de sectores más tradicionales o de la nueva economía. El único termómetro es la rentabilidad. Y la comparación que pueden hacer los afiliados entre qué administradora lo hace mejor o peor en el mediano y largo plazo.

De acuerdo con los datos al cierre de 2021 de la Superintendencia de Pensiones, el fondo A tenía apenas el 8,2% de sus activos en renta variable nacional. Dicho de otra manera: de cada $100 gestionados por las AFP en sus fondos A, las acciones o fondos accionarios chilenos concentran solo $8,2.

Esta exposición al mercado accionario local no solo es menor a la que mostraba en los años inmediatamente anteriores -en 2020 “pesaba” el 13,6% y en 2019, 15,1%-, sino que es menos de la mitad de lo que tenía la bolsa nacional hace una década, cuando Chile concentraba el 21% de los activos del fondo A.

De hecho, la cifra de 2021 es la más baja desde que existen registros (los multifondos fueron creados bajo la administración del Presidente Ricardo Lagos en 2002).

Las razones del descenso

El fondo A cerró 2021 con una rentabilidad real -esto es, sobre la inflación- de 12,98%, lo que se explica principalmente por su creciente exposición hacia las bolsas extranjeras, como la de Estados Unidos, que tuvieron rentabilidades muy superiores a la chilena. El índice S&P 500, el más representativo de Wall Street, rentó 27% nominal el año pasado.

En 36 meses, el fondo A ha rentado 10,44% real. En el mismo período, el principal índice de la bolsa chilena, el IPSA, ha descendido 15,6% en pesos. ¿Como se explica esa brecha? Precisamente por la creciente exposición hacia mercados extranjeros.

“La disminución de la importancia relativa de las inversiones en renta variable nacional de los fondos más riesgosos, obedece, en primer término, a las positivas rentabilidades de la renta variable extranjera, que han sido más altas y estables que la rentabilidad de la renta variable nacional. Las mayores economías han mostrado más solidez en el proceso de recuperación de las actividades y eso se ha traducido en mejores perspectivas para la inversión en renta variable”, sostiene el gerente de Estudios de la Asociación de AFP, Roberto Fuentes.

“En paralelo, las inversiones en renta variable nacional han estado afectadas en los últimos años por factores de carácter interno, como las bajas tasas de crecimiento de la economía en los últimos años; la incertidumbre creada por inestabilidad política y social, y los cuantiosos retiros de fondos para aliviar la condición económica malograda por las exigencias para contener la pandemia del Covid-19“, agrega el técnico del gremio de las AFP.

Un dato que grafica muy bien los fundamentos de la menor exposición en la bolsa chilena es que el IPSA llegó a su nivel más alto a fines de enero de 2018 (bordeando los 5.580 puntos) y, desde ahí, ha tenido una zigzagueante tendencia a la baja. En la actualidad se ubica en las 4.486 unidades (cierre del viernes 14 de enero de 2022).

Un segundo factor incidente ha sido el cambiario. El dólar cerró 2019 con un valor de $744,62, mientras que terminó 2021 en $850,25. A juicio de Fuentes, este fortalecimiento del tipo de cambio “eleva los rangos de rentabilidad de inversiones no afectadas a seguros de cambio, ya que se considera que la inversión en moneda extranjera es una modalidad de seguro”.

Impacto en el sistema

La mayor exposición del fondo A en instrumentos de renta variable internacional también ha condicionado la proporción total que tienen los fondos de pensiones en inversiones en el extranjero. De acuerdo con cifras oficiales del regulador de la industria de pensiones, los activos extranjeros representaban el 46% del total a diciembre 2020, mientras que al cierre de 2021 pesaban el 56% del total de las inversiones gestionadas por las AFP.

A juicio de Fuentes, esto también se explica por un cambio en la preferencia de los afiliados, “los que han migrado de fondos conservadores con mayor inversión en renta fija local a fondos más riesgosos con mayor inversión en renta variable extranjera”.