Economía

El “optimismo” de Hacienda sobre espacio de gasto del futuro Gobierno genera dudas

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Agencia Uno
POR Marcela Gómez |

El actual Gobierno presentó un informe en que prevé holguras fiscales por US$ 30 mil millones para 2023-2026 y un crecimiento de 3,5% este año.

Varias novedades trajo la actualización del Gobierno sobre el escenario económico para 2022. Lo que destacó fue el tono optimista de las nuevas proyecciones, alimentadas por ingresos adicionales gracias a que la actividad económica creció más de lo esperado en 2021. La expansión del PIB fue de 12%.

Ese impulso fue clave para elevar la proyección de crecimiento a 3,5% para 2022, por sobre el rango 1,5%-2,5% del Banco Central y del 1,9% que estima el FMI.

Apenas unos días antes, el ministro de Hacienda Rodrigo Cerda se había jugado por un 4% para el año. Además, la directora de Presupuestos, Cristina Torres, recalcó que si se mantiene la redución del déficit estructural de 1% del PIB anual, “entre 2023 y 2026 habrá holguras por más de US$ 30.000 millones, lo que implica un importante espacio para gasto disponible para la próxima administración”. Se denomina holguras a los ingresos potencialmente disponibles de acuerdo con la meta fiscal que compromete cada gobierno, descontando el gasto ya comprometido.

En el mercado hay voces que estiman optimistas estos supuestos. Los cálculos tampoco cayeron bien entre economistas del futuro Gobierno, que estiman que no se sustentan en la realidad y sobreexigen en un escenario fiscal estrecho: el balance para 2022 se mantiene deficitario (-2,8% el PIB el estructural y -1% el efectivo) y la deuda publica se elevaría a 38,7% del PIB. 

Las frágiles holguras

Con una proyección de crecimiento para 2022 de 2,9%, el gerente de Estudios de Gemines, Alejandro Fernández, comenta que la proyección de Hacienda se sustenta en el alto nivel con que cerró la actividad en 2021.

“Si se mantiene todo este año, la economía crecería 4,5%. Pero esto no considera el ajuste monetario del Banco Central, que ha subido la tasa de interés y en marzo podría dejarla en 7%; o sea, en terreno claramente restrictivo”, advierte. “También la política fiscal va a ser restrictiva, con una disminución del gasto de casi 25% en términos reales”, detalla. Se suma la incertidumbre existente, “especialmente por el resultado de la Convención Constitucional”, que influye en la contracción de la inversión que se está proyectando.

Otro tema que preocupa al economista son las estimaciones oficiales sobre holguras fiscales y espacio de gasto para el nuevo gobierno. “Hay que tomarlas con cuidado, porque son cálculos que pueden variar de manera importante de un trimestre a otro. Por lo tanto, esta percepción de que habría US$ 30 mil millones en holguras para los próximos cuatro años es un tanto frágil, por decirlo de alguna manera, y no necesariamente va a estar ahí cuando se necesite”, afirma. Todo cambiaría si, por ejemplo, no se materializan los supuestos de crecimiento económico o cae el precio del cobre.

“No se puede tomar decisiones de política fiscal de largo plazo sobre la base de lo que muestran estas holguras, que históricamente han tenido variaciones muy grandes”, advierte.

Añade que si la demanda por gastos se incrementa a niveles mayores que los actuales y se fija una meta fiscal menos exigente, en el balance “se mantiene la urgencia o necesidad que tiene el próximo Gobierno de subir la carga tributaria financiar el programa“.

Preocupación en el futuro Gobierno

Economistas que integran el gobierno del Presidente electo Gabriel Boric comentaron a PAUTA su preocupación por lo planteado en el Informe de Finanzas Públicas de cierre de 2021. De hecho, anticiparon que están elaborando un reporte al respecto.

Entre los temas que les llamaron la atención está las proyecciones de crecimiento, especialmente para 2022, que están por sobre las proyecciones de mercado y las del último Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central. 

Precisaron que el problema de proyectar un crecimiento mayor para 2022 es que ello eleva las proyecciones de ingresos y también las holguras, lo que genera una reducción más rápida del déficit fiscal proyectado.

En reserva, uno de los economistas consultados dice que esta suma de elementos provoxa una “falsa sensación de que el espacio de gasto de que dispondrá el próximo Gobierno es amplio y está asegurado”.