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Números, comparaciones y políticas: las chilenas en el poder

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Agencia Uno
POR Cecilia Andrea |

La representación femenina en el Congreso es similar a la de África Subsahariana. En tanto, en las empresas, las directoras no alcanzan a un 10% del total.

La noche del miércoles concluyó en Valparaíso un proceso que llevaba casi tres meses. La discusión y posterior aprobación de la paridad de género en una potencial Convención Constitucional ocurrió justo durante una semana particular: el la conmemoración el domingo 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer.

La medida aplica solo al órgano constituyente 100% electo y si ganara el “Apruebo”, no a ninguna otra institución pública ni privada.

Según el reciente informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el 50% de las personas cree que los hombres son mucho mejores líderes políticos que las mujeres y el 40% opina lo mismo sobre los directores de empresas. Ante ello, la representación del género femenino en las instituciones se ha vuelto un tema recurrente. Y Chile presenta resultados dispares en comparación con otros países.

Mujeres en el Congreso: al nivel de África Subsahariana

Cámara de Diputados y Diputadas. Desde el martes 10 de marzo, la página web de la Cámara Baja se hará cargo de las modificaciones aprobadas en abril del año pasado, que incluían cambiar el nombre del organismo por uno inclusivo.

No obstante, la modificación es mayormente una formalidad: la representación de las mujeres en el Congreso (sumando Caámara y Senado) es menor al 25%.

Natalia Castillo (RD), Marcela Sabat (RN) y Karol Cariola (PC) por un lado. Carmen Gloria Aravena (IND ex Evópoli), Isabel Allende (PS) y Jacqueline Van Rysselberghe (UDI) del otro. Las seis parlamentarias forman parte de una minoría en el Congreso.

En la Cámara Baja, las mujeres son 35: el 22,7% de los 155 diputados. En el Senado, apenas más: hay 10 senadoras en un grupo de 43: el 23,3%.

Esos resultados se explican, en parte, por la legislación implementada tres años atrás. El fin del sistema binominal chileno también implicó incluir una Ley de Cuotas que obliga a los partidos políticos a llevar al menos a un 40% de mujeres entre sus candidaturas para las elecciones parlamentarias. En la primera votación en la que se aplicó esta medida, para el periodo 2018-2022, las diputadas y senadoras elegidas aumentaron en 7% respecto de los comicios previos.

Según la Unión Interparlamentaria, en 2019, con esas cifras, Chile ocupaba el lugar 84 entre todos los países del mundo en cuanto a representación femenina en el Legislativo. Las cifras se pueden equiparar con las de África Subsahariana, que promedia un 23,7% de mujeres en sus cámaras. El primer lugar en el listado lo ocupa Ruanda, con 49 parlamentarias de un total de 80 (61,3%).

En un contexto más general, Chile está bajo la línea promedio de las Américas (30,7%). En los países nórdicos, el promedio de participación femenina en sus cámaras legislativas llega al 42,5%.

Las posiciones presidenciales, ministeriales y municipales

Solo Michelle Bachelet ocupó el sillón presidencial en los más de 200 años de historia del país. Eso sí que es excepcional en el mundo. Pocas —muy pocas— son las mujeres que alcanzan a ser gobernantes. En América Latina, la única presidenta vigente es Jeanine Áñez, quien en todo caso asumió ese puesto en forma interina tras la renuncia de Evo Morales a fines del año pasado.

En total, solo seis mujeres han presidido alguna nación latinoamericana tras vencer en elecciones democráticas. De la más antigua a la más reciente: Violeta Chamorro (Nicaragua), Mireya Moscoso (Panamá), Bachelet, Cristina Fernández (Argentina), Laura Chinchilla (Costa Rica) y Dilma Rouseff (Brasil).

En 2019, el 90% de los jefes de Estado y Gobierno del mundo eran hombres.

En tanto, en el ranking que da cuenta de la representación de mujeres en ministerios, Chile aparece en el puesto 30, con ocho ministras entre 23 (no se consideraba la cartera de Ciencia y Tecnología), lo que da un 34,8%. En 2017, durante la gestión de la expresidenta Bachelet, el número era el mismo, pero el listado ubicaba a Chile en una mejor posición: 22.

España, Nicaragua y Suecia ocupan ahora los primeros puestos, con 64,7 %, 55,6 % y 54,5% de ministras, respectivamente. Colombia, Costa Rica, Uruguay y México son los mejor evaluados en América Latina.

En cuanto a los gobiernos municipales iberoamericanos y del Caribe, el país que más alcaldesas electas logró en el último año de la medición de la Cepal, en 2018, fue Cuba, con 47% de la representación femenina. Eso sí, Cuba no es una democracia y el Partido Comunista de Cuba es el único legal del país.

En Chile, la cifra llegó al 11,9%, por debajo del promedio de América Latina, que marcó 15,5%.

Menos del 10% en los directorios

La representación de las mujeres tampoco logra superar la brecha en los directorios de las empresas. De acuerdo con el reporte 2019 de la Comisión para el Mercado Financiero, las directoras en compañías IPSA —las más transadas de la Bolsa de Santiago— representan el 8,6%. 

“Casi la mitad de los directorios de las empresas del IPSA no tienen ninguna mujer. Y cuando comparas con el resto de Latinoamérica, en Colombia por ejemplo, que es el que lleva la delantera en esto, casi el 20% de los directores son mujeres y dos tercios de las empresas más grandes tienen mujeres en su directorio. Hay un camino importante por recorrer”, comentó Luis Hernán Cubillos, cofundador de la oficina Egon Zehnder, en PAUTA Bloomberg el año pasado.

En agosto de 2019, el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género lanzó un Registro de Mujeres en Directorios con el fin de “visibilizar a todas las mujeres capacitadas para cargos de alta responsabilidad y aumentar su presencia en los directorios del país”. Hasta el momento, el registro cuenta con 540 nombres.

Esta y otras seis iniciativas de parte del ministerio trabajan en terminar con las brechas. Entre ellas, de acuerdo a información entregada a PAUTA: una iniciativa de Paridad de Género (IPG), público-privada, que busca aumentar la participación laboral femenina, disminuir brecha salarial y aumentar la participación de mujeres en altos cargos. Hay una mesa “Mujer y Minería”, con participación de mineras y gremios, donde también trabajan los mismos objetivos. Además, existe un reporte de indicadores de brechas en las organizaciones, que lanzarán en los próximos días.

En el ministerio trabajan asimismo en el patrocinio del programa “Promociona”, una alianza con la CPC, con Icare, UAI y un grupo de empresas, donde ellas designan o eligen a una ejecutiva de nivel medio para que participe en el programa para potenciar su desarrollo. Y por último, en una iniciativa global, el Club del 30%,  que busca promover que empresas voluntariamente asuman compromiso de llegar a niveles de 30% de mujeres en sus directorios.

“Nunca es solo suficiente la gestión que hace el sector público o el Estado. Tampoco es suficiente que solo lo haga el sector privado o la sociedad civil, por eso nos gusta tanto trabajar en alianza”, comenta a PAUTA la subsecretaria de la Mujer y Equidad de Género, Carolina Cuevas.

De hecho, en el Estado casi un tercio de los cargos directivos son ocupados por mujeres, según datos del Servicio Civil sobre el Sistema de Alta Dirección Pública. “La tasa de nombramientos de mujeres en cargos ejecutivos en el Estado casi triplica lo que ocurre en el sector privado. Pese a esta buena noticia, aún queda mucho por hacer hasta que los talentos de mujeres y hombres compitan en igualdad de condiciones”, dijo el director del Servicio Civil, Alejandro Weber

La información de esa entidad indica que las mujeres son más efectivas en el proceso que los hombres: mientras ellas representan el 22% de las postulaciones, consiguen el 30% de los nombramientos.