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Mauricio Morales: “La nueva Constitución será redactada en clave de los 90 y no de los 2020”

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Mauricio Morales
POR Gladys Pierola |

El académico y experto electoral dice que hay 10 indicadores para evaluar a los ganadores y perdedores. Asegura que los resultados de la Convención reflejarán que los 2/3 están más al centro que a los extremos.

“Las elecciones como decía alguien por ahí, ‘no se ganan ni se pierden'”, dice el analista político y académico de la Universidad de Talca Mauricio Morales. El experto electoral cercano a la DC asegura que hay al menos 10 parámetros que los partidos estarán mirando en la megaelección de este fin de semana. 

Eso sí, según Morales, la más importante de todas es a cuánta población se “gobierna” al final del día, ya sea a nivel comunal y por supuesto, regional. 

En relación con la Convención Constituyente, explica en entrevista con PAUTA que el “número mágico” de Chile Vamos es el 52 para lograr 1/3 del órgano redactor. Sin embargo, adelanta que los 2/3 restantes serán tan heterogéneos que será muy “difícil que se logre un consenso desde la Democracia Cristiana hasta el Frente Amplio”. Asegura que este factor podría llevar a que el texto que emerja tenga un componente más moderado. “Tengo la impresión de que los 2/3 van a estar en el centro”, añade.

-¿Cuáles son los mejores indicadores para leer la configuración del mapa de poder que quedará después de los comicios? 

“Hay que leer este mapa de poder en dos dimensiones. La primera dimensión es la del corto plazo, atendiendo a las figuras asociadas a los alcaldes, concejales y gobernadores regionales que van a gobernar por los próximos cuatro años, que es de corto plazo en comparación con la decisión de largo plazo que supone elegir los convencionales para redactar la próxima Convención y donde va a estar en juego el perfil programático de cada uno de los partidos y coaliciones. Los partidos políticos van a tratar de explicar las elecciones al día siguiente. Las elecciones como decía alguien por ahí, ‘no se ganan ni se pierden’, si no que se explican utilizando fundamentalmente diez criterios de medidas de éxito. Por ejemplo, está el número de alcaldes, el número de concejales, el número de convencionales, el número de gobernadores. Esa será la primera métrica”.

“La segunda métrica será el número de votos en alcaldes, el número de votos en concejales, votos en convencionales y votos en gobernadores. Esta métrica es la que van a utilizar los partidos para ir midiendo sus fuerzas de apoyo”.

“La tercera métrica tiene que ver con dos cosas, la población gobernada que administra cada uno de los partidos y coaliciones a nivel de alcaldes y de gobernadores. Por ejemplo, ganar Puente Alto o Maipú permite gobernar a más población, y lo mismo ocurre para aquellos partidos que se queden con las gobernaciones que representan a las regiones más grandes. Cada uno va a intentar de utilizar la métrica que más le sirva, pero ante mí perspectiva, las métricas más relevantes corresponden a la población gobernada por los partidos en alcaldes, la población gobernada a nivel regional, y, por cierto, el número de convencionales que obtiene cada uno”.

-Siempre  los resultados de las municipales han sido el termómetro para la presidencial. En esta elección, ¿eso se metiene o serán los otros comicios los que servirán de brújula para las elecciones de noviembre?

“La elección más predictiva corresponderá fundamentalmente a la elección de alcaldes y concejales. Eso se mantiene, porque es en esa dirección en la que los partidos y sus representantes vuelcan sus campañas electorales, atendiendo a que muchos de ellos, ya sean alcaldes y concejales, se encargan de realizar el trabajo territorial. La elección de convencionales también va a ser un buen parámetro, pero claramente podría representar más una discontinuidad en la votación que obtienen los partidos y las coaliciones. Para el caso de los gobernadores regionales, los partidos están descansando fundamentalmente en las redes territoriales de alcaldes y concejales, más lo que añada la figura de los candidatos a gobernador regional en cada uno de estos territorios. Pero si es que uno lleva esta discusión en el ánimo de tratar de pronosticar en la elección de noviembre, claramente la elección que en mayor medida podría explicar ese resultado, está dado por la elección municipal, que son las elecciones más políticas en el corto plazo; porque en el largo plazo ya sabemos que es la elección de convencional”.

-Con la información que se sabe hasta ahora, ¿se puede proyectar dónde estarán los principales ganadores del fin de semana?

“En el pacto de Unidad Constituyente (PS-PPD-PR-DC- PRO-Ciudadanos) va a obtener un muy buen resultado comenzando por la Región Metropolitana que concentra cerca del 40% de la población. Probablemente se quede en manos de la DC, de Claudio Orrego, ya sea en primera o en segunda vuelta. Luego está la Región del Biobío, que tiene el número más alto de candidatos compitiendo por la gobernación. Y en el caso de Valparaíso, en que podría darse un escenario bien particular, en que compite un candidato de centroizquierda tradicional como Aldo Valle enfrentando a Rodrigo Mundaca que compite por el Frente Amplio, la coalición más de izquierda. Así todo, lo más seguro es que el mapa de distribución de poder a nivel regional este evidentemente cargado hacia la centroizquierda considerando la población gobernada. No es lo mismo gobernar Aysén que la Región Metropolitana”.

-¿Y en el caso de la Convención Constituyente?

“A nivel de convencionales tenemos que estar atentos al número mágico para la centroderecha y ese número mágico es el 52. ¿Por qué el 52? porque con 52 cupos la centro derecha asegura 1/3 de representación constitucional, lo que le permitiría mantener cierta cuota o ‘capacidad de chantaje’ dentro de esta misma Convención. Y para ser más estrictos en el análisis, los otros 2/3 no van a ser necesariamente 2/3 homogéneos, por lo tanto, va a ser muy difícil que se logre un consenso desde la Democracia Cristiana hasta el Frente Amplio”.

“Tengo la hipótesis de que la nueva Constitución va a ser redactada en clave de los 90 y no en clave de los 2020, en particular porque los 2/3 van a estar entre el sector moderado de la centroderecha y los sectores más “concertacionista” y se va a dejar fuera a los sectores extremos de derecha, particularmente a los republicanos y a los sectores extremos de izquierda, particularmente los del Partido Comunista y de otros partidos que integran el Frente Amplio. Tengo la sensación de que es un error mirar la conformación de los 2/3 solamente pensando en la DC hasta el PC, y el tercio restante desde Republicanos hasta RN. Tengo la impresión de que los 2/3 van a estar en el centro.

-¿La influencia de los independientes va a lograr mover la balanza en el resultado?

“Para estas elecciones hubo una modificación institucional que es muy relevante de considerar a la hora de analizar el éxito o fracaso de los independientes, y es la legislación que permitió los pactos entre candidaturas independientes. En estas elecciones de convencionales, los independientes están reunidos en una lista de independientes y eso va a potenciar la capacidad de elegibilidad de los independientes fuera de pacto, por la sencilla razón de que sus votaciones van a sumar entre sí. Lo más probable si es que llegamos a encontrar algún caso de un independiente fuera de pacto, que compitió como candidatura individual y que fue electa, eso va a ser más la excepción que la norma. Sería un caso muy puntal”. 

“Uno podría proyectar que los independientes fuera de pactos, sumados en todo el territorio nacional, debiesen estar en torno a los dos dígitos, al 10% o al 15% de votación, lo que no necesariamente se va a traducir en un 10% o 15% de representación. Probablemente esto sea más bajo y lo más seguro es que estos independientes de fuera de pacto agrupados en listas de independientes, sean más exitosos en la Región Metropolitana en comparación con el resto del país; entre los partidos políticos, ya sean tradicionales o nuevos, tienen un  mayor control sobre el electorado en comparación con lo que sucede en la Región Metropolitana que la oferta de independiente es variada en casi todos los distritos”.

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Los costos

-En Chile Vamos hay inquietud por los resultados en especial en la Convención. ¿Cree que el oficialismo va a pagar costos de lo que pasó en el último mes desde que se aplazaron las elecciones, y en especial después de la polémica del tercer retiro desde los fondos previsionales? 

“Sí, y es un sí rotundo, porque la historia nos ha enseñado de que cada vez que los presidentes enfrentan una elección de medio término, con bajos niveles de aprobación presidencial, la coalición que lo sostiene sufre en términos electorales. Por ejemplo, el año 2012, la coalición del Presidente Sebastián Piñera, había obtenido el año 2008, 144 alcaldes y el año 2012, obtuvo solamente 121 alcaldes. Y esto sería porque el Presidente estaba en un contexto de baja popularidad presidencial derivado de las protestas estudiantiles del año 2011. Y en el caso de la Nueva Mayoría, pasó de gobernar 167 comunas que equivalían casi a la mitad del país en término poblacionales, a gobernar solamente 141 comunas el año 2016, cerca del 40% de la población. Es decir, se produjo un retroceso muy significativo porque la Presidenta Michelle Bachelet enfrentó esas elecciones en medio del Caso Caval que había explotado el año anterior y en unos sucesivos cambios de gabinetes que fueron asociados a acusaciones cruzadas de financiamiento ilegal de la política. No hay razón para pensar que esto no se produzca para las próximas elecciones locales de convencionales. La centroderecha va a sufrir, va a experimentar una merma, va a bajar de los 146 alcaldes que obtuvo el año 2016, y con toda seguridad va a reducir su porcentaje de población gobernada que al año 2016 era de un 44%”.

-Pero, ¿ese golpe se vería más en las convencionales o en las municipales?

“Es más seguro que se produzca a nivel de alcaldes y concejales, atendiendo a la experiencia electoral reciente del país, por los ejemplos de 2012 y 2016. Pero, así todo el hecho de presentar una lista de candidatos para gobernador regional o para convencionales con un gobierno que tiene entre el 9% y el 15%, eso es un lastre para la coalición de Chile Vamos, en lugar de jugarle a favor. Por lo tanto, no es tan ridículo pensar en que el informe en que en su minuto emitieron algunos dirigentes de Chile Vamos debido a que no iban a obtener el tercio, sea tan descabellado. Hoy la derecha corre ese riesgo y lo corre fundamentalmente, porque está en una posición de minoría en el amplio sentido de la palabra. Es minoría en el Congreso; es minoría en la opinión pública y es minoría en cuanto al peso que tiene cada una de las coaliciones en el sistema político. Donde sí es mayoría, es en las candidaturas presidenciales, que si uno suma a los candidatos de Chile Vamos, podría pensar que paradójicamente un Gobierno del 9% de aprobación puedan quedarse con las próximas elecciones presidencial sin prejuicio de que hoy Pamela Jiles y Daniel Jadue estén en los lugares de avanzada”.

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-Parte de esto último también dependerá de los que pase 72 horas después, cuando venza el plazo para inscribir primarias presidenciales… 

“Van a ser los dos días más dramáticos del último tiempo, porque las coaliciones van a tener que tomar varias decisiones. En el caso de la UDI van a tener que decidir si compiten con uno o con dos candidatos, aunque todo indica que irán con un solo candidato, pero eso claramente va a dejar heridos en el camino, particularmente si es que la UDI opta por Joaquín Lavín. Esa candidatura va a comenzar con puntos en contra, pensando en el siguiente paso que es la elección primaria, y esa elección primaria se podría transformar en una elección inusualmente competitiva, cuestión que no ocurrió por ejemplo en la elección primaria del 2017, en la que Piñera se impuso con el 73% y que, si la candidatura de Lavín sale dañada, los otros candidatos lo van a ver como una figura más débil y por lo tanto van a comenzar a hacer campaña. Pero eso podría traer como positivo que la participación de esa primaria sea la más alta de la historia”.

“En Renovación Nacional ya está listo con su candidato presidencial, lo mismo Evópoli y también Sebastián Sichel que entró como independiente. El panorama en la centroderecha está un poco más ordenado dado que a excepción del caso de la UDI, que la decisión tiene que tomarse pronto”.

-¿Y en la oposición?

“Si nos vamos al otro extremo, la situación también está más o menos clara, con la eventual candidatura de Pamela Jiles, pero eso ya iría para el mes de noviembre. Y lo que queda por verse es si Jadue va a tener algún compañero serio para competir en una elección primaria que abarque tanto al Frente Amplio como al Partido Comunista, y ahí lo que se espera, si es que llega a reunir las firmas, es que la primaria sea entre Boric y Jadue”. 

“Y el caso más complejo es la Unidad Constituyente y particularmente la DC. El PPD y el PS ya tienen clara su candidatura presidenciales por lo menos hasta ahora, y en la Democracia Cristiana la que tiene que tomar la gran decisión respecto si mantiene la candidatura de Ximena Rincón o si opta por una candidatura más transversal dentro de la centroizquierda, que ha tenido una figuración pública mucho más relevante en el último tiempo, me estoy refiriendo a Yasna Provoste que, de hecho, en una última declaración cuando le preguntaron si había planteado que iba a apoyar con todo a la candidata del partido que es Ximena Rincón, si no ‘que cada día tiene su afán’, dijo. Y esa es una frase que utilizaba muchísimo el presidente Patricio Aylwin. Por lo tanto, hay ahí una estrategia a mi juicio bastante clara respecto a que Provoste no solamente está oficiando como la mujer de los grandes acuerdos, si no que también está en plena campaña presidencial”. 

“Raya para la suma, tendríamos una primaria ordenada en el Chile Vamos salvo la decisión d el UDI, más claridad en la izquierda dependiendo de si Boric logra o no conseguir el número de afiliados necesarios, y la hecatombe que puede quedar en la Unidad Constituyente y particularmente en la DC”.