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Primarias en la oposición: el regreso de la Concertación, el escape del FA y la soledad del PC

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"Unidad Constituyente", el pacto que inscribió el PS, PPD, PR, DC, PRO y Ciudadanos. Servel.
POR Gladys Pierola |

La oposición vivió un nuevo quiebre al intentar sin éxito sellar un pacto único para las primarias de gobernadores regionales.

“¿Tuvieron un buen día?”, preguntó el director del Servicio Electoral (Servel), Raúl García, antes de oficializar este miércoles la inscripción del último pacto de primarias. Al otro lado de la mesa, los presidentes del PPD, PS, PR, DC, PRO y Ciudadanos esperaban sentados para firmar el acuerdo “Unidad Constituyente”, pacto para la elección de gobernadores regionales que nació en el tramo final de una serie de conversaciones fracasadas entre toda la oposición. De hecho, la respuesta del timonel del PPD, Heraldo Muñoz dio cuenta el ánimo a esa hora del día. “Podría haber sido mejor”, respondió cuando faltaba pocos minutos para las 21:00 horas.

Las palabras del excanciller resumieron en parte el tenor de las conversaciones de los últimos días en la centroizquierda y que terminaron en el fallido intento de lograr gran acuerdo electoral desde la DC pasando por el PC y hasta el Frente Amplio con miras a las elecciones del 29 de noviembre. Al contrario, los últimos 100 metros de negociaciones significó una serie de acusaciones cruzadas, tres bloques separados y la genuina preocupación de qué pasará con la oposición -o las oposiciones- de cara a los otros desafíos electorales como listas de eventuales convencionales para el proceso constituyente y la carrera presidencial. 

Capítulo I: el enjambre del Frente Amplio

A la hora de almuerzo Unidad para el Cambio -que hasta este miércoles reunía al PC, PRO y los regionalistas- llegó hasta el PS con una fórmula bajo el brazo que fue conversada durante la mañana con los partidos frenteamplistas. Lo que se transformó en la piedra de tope consistía en una estrategia de blindaje en seis regiones -Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Valparaíso y O’higgins- donde competirían ellos con el FA y el resto no llevaría candidatos. A cambio, la misma norma se aplicaba para otras seis regiones a la Convergencia Progresista y a la DC. Y en otras cuatro regiones sería competencia total. Aunque en el FA detallaron que ellos no pedían esa protección, sí dejaron claro que si no firmaban todos, y en este caso el bloque comandado por los comunistas, efectivamente, ellos tampoco se sumaban. 

La propuesta tal cual no fue aceptada por el PS, PPD y PR y se trató de rebarajar la ecuación. Incluso, la DC también pensó alguna fórmula distinta con los comunistas, ya que el día anterior precisamente ellos habían chocado por la competencia en Coquimbo. Sin embargo, todo se derrumbó entre las 16:15 y 16:35 horas en la sede del Partido Socialista. El tiempo estaba en contra. Según la comunicación del Servel, solo hasta 17:00 horas se podían inscribir los pactos. Fueron en esos 20 minutos, a la vuelta del último break, cuando los timoneles y secretarios generales del Frente Amplio emprendieron rumbo al Servicio Electoral, dejando una comitiva menor para que terminara de negociar con el resto. Y esa fue la polémica jugada. 

¿Le avisaron o no le avisaron al resto? En el Frente Amplio, dicen que ellos siempre transparentaron que si no había acuerdo con todas las fuerzas de centroizquierda, ellos igual inscribirían una primaria interna; y que, ante la premura de la hora, partieron al Servel. Mientras, el resto de los partidos acusaron que los líderes del bloque más joven de la izquierda se fueron sin avisar. De hecho, que cuando se sentaron por última vez, preguntaron a los representantes frenteamplistas dónde estaban sus presidentes de partidos; luego de algunos minutos e insistencias, ellos respondieron que las directivas iban camino al Servel.

Fue en ese momento, según distintas fuentes, cuando los timoneles de la Convergencia Progresista dieron por muerta la negociación, se levantaron de la mesa y cerraron las posibilidades de un pacto. 

Luego comenzó el festival de las recriminaciones. Desde el PPD, el PS, PR y la DC apuntaron que el FA se había ido a inscribir “a espaldas” del resto de los partidos de oposición. “Eso es una señal que va en contra de lo que se necesita, porque si uno está en un proceso de diálogo tiene en legítimo derecho a señalar que no lo representa, pero lo mínimo que informe cuál es su decisión y eso lamentablemente no aconteció. Nos parece una pésima señal”, dijo el presidente del PS, Álvaro Elizalde cuando toda posibilidad de pacto estaba cerrada.

Al otro lado, desde el FA aseguraron que ellos siempre estuvieron disponibles para competir en todos lados. Esto luego de que el fin de semana cerraran la puerta y pusieran tres condiciones para retomar las conversaciones. Detallaron que al menos contaban con 13 candidatos competitivos, que no habían pedido “protección” y que su prioridad era no renunciar a las primarias, por eso de todas maneras se inscribieron.

“Hacemos un llamado a la oposición de dejar de lado las acusaciones de lado y lado, a dejar de lado los egos cruzados, a dejar de lado las indefiniciones y poner por delante las necesidades de nuestro pueblo”, señaló la presidenta del RD, Catalina Pérez.

La diputada agregó que el problema no pasó por si ellos se fueron o no al Servel antes, sino porque “no se logró llegar a un acuerdo respecto de qué partidos participaban en la competencia en cada una de las regiones”. 

Capítulo II: se parece a la Concertación 

Los dimes y diretes siguieron. Elizalde acusó al FA de automarginarse y el timonel radical Carlos Maldonado calificó como “un show” la puesta en escena del bloque que reúne a Revolución Democrática, Comunes, Convergencia Social y el Partido Liberal. “Se fueron escondidos”, esgrimió

Con esa molestia a cuestas se abrió la última puerta. La propuesta nació de forma desesperada luego del fracaso inicial de las conversaciones con el Frente Amplio y Unidad para el Cambio. En menos de dos horas, se retomaron los contactos y se le pidió al Servel extender la espera, porque, aunque por temas administrativos la hora límite puesta para la inscripción de pactos era hasta las 17:00 horas, la ley permitía hasta la medianoche. Eso lo hicieron valer y se abrió la posibilidad que los esperaran hasta las 20:00.

Con eso bajo la mano, retomó la idea de competencia en “todas las regiones sin condiciones”, lo que terminó en la creación de “Unidad Constituyente”, compitiendo por gobernadores regionales en todo el país.

“Esta no es toda la unidad que queríamos, pero es la unidad posible”, comentó el timonel del PPD, tras concretar el pacto que si no fuera por el PRO y Ciudadanos sería algo bien similar a la Concertación. 

Capítulo III: la soledad del PC

Si en algún minuto el acuerdo global tuvo piso, o al menos la esperanza de tenerlo, fue el martes en la tarde, cuando todos los negociadores destacaron el buen ánimo que había para alcanzar un pacto en gobernadores. En el caso de los alcaldes se había descartado con la idea seguir las conversaciones hasta enero, cuando venza el periodo de inscripción de las candidaturas para las elecciones de abril. De hecho, pactos por omisión y primarias ciudadanas o convencionales asomaron como herramientas para seguir negociando entre las distintas fuerzas. 

Sin embargo, la DC “pateó la mesa”, dicen el resto de los partidos, en especial porque el PC pedía un gesto en la Región de Coquimbo y el partido de Fuad Chahin defendió su carta, el exsubdere Ricardo Cifuentes. Fue en este punto cuando los comunistas cambiaron la fórmula a seis regiones “protegidas” que finalmente no funcionó. Aunque en el resto de la oposición señalaron que la apuesta del PC fue siempre mirando a la omisión, lo que intentó al final fue de alguna manera compensar la máquina partidaria del resto de las colectividades. “Aunque somos una minoría, en una democracia la mayoría y la minoría deben tener compensación”, fue uno de los argumentos de los comunistas en las tratativas. 

“Si es por blindaje, algunos son acorazados en esto, no nosotros. Nosotros somos casi un buque de madera versus otros acorazados que sí tienen blindaje”, dijo el presidente del PC, Guillermo Teillier, tras el fracaso de las negociaciones. 

El diputado aseguró que él no estaba por echarle la culpa a nadie ni responsabilizar a otros del quiebre. “Si empezamos por eso solo podríamos entorpecer las conversaciones que obligatoriamente tenemos que seguir teniendo hacia adelante”, agregó.

Sin embargo, en esta ecuación el PC quedó al final solo. El PRO pactó con el resto -algunos apuntan a la influencia de Marco Enríquez-Ominami en la decisión- quebrando, además, lo que se conocía hasta este miércoles como Unidad para el Cambio. 

Por eso la duda ahora es cómo volverán a sentarse para los otros desafíos electorales con miras a los comicios de abril. Con las heridas aún abiertas, en la oposición algunos creen que hay espacio para sanar con dos hitos: el Plebiscito y el tiempo, pues hay un nuevo plazo para negociar que vence el 11 de enero.