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Seguridad e institucionalidad: los caminos paralelos del Gobierno para La Araucanía

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Incendio en la Municipalidad de Traiguén. Crédito: Agencia Uno
POR Cecilia Andrea |

Tras los hechos de violencia, Interior mantendrá su eje de seguridad pública y Desarrollo Social avanza en otra agenda.

Dos municipios y una iglesia incendiados; camiones transformados en fierros calcinados en los caminos; denuncias de racismo en las redes sociales; manifestaciones, piedrazos y enfrentamientos entre civiles en las ciudades. Las descripciones corresponden a las últimas 48 horas en la Provincia de Malleco, en la Región de La Araucanía, pero la disputa lleva al menos dos décadas y ha visto pasar por la zona, solo en dos años y medio, a cuatro ministros de Desarrollo Social y a tres del Interior.

El último de ellos, Víctor Pérez, llegó alejado del perfil de su antecesor, Gonzalo Blumel, más asociado a un estilo “dialogante” que era reconocido tanto en el oficialismo como en la oposición. A Pérez se lo identificó de inmediato como un “duro”, y sus primeras declaraciones con respecto al conflicto en la Macrozona Sur dilucidaron su visión.

“En Chile no hay presos políticos. Presos políticos son quienes por sus ideas están presos. Aquí hay personas privadas de libertad, privadas por resoluciones de tribunales de justicia, no del Gobierno”, dijo el viernes en su primera visita a la región, dos días después de haber asumido.

Sus palabras despertaron la reacción airada de determinados grupos mapuches y de los partidos de oposición. Los personeros políticos acusaron al exsenador de avivar el fuego de la disputa y reiteraron la idea de que es indivisible el conflicto con la necesidad del diálogo.

Una vez más: el diálogo

Que lo que ocurre en el sur tiene dos caras es algo que el Gobierno reconoce abiertamente. Los violentos enfrentamientos entre comuneros y vecinos de la zona por la toma de municipios ocurridos el fin de semana, que incluso hicieron emerger denuncias de racismo, exacerbaron el punto.

Interior, por un lado, apunta a un eje de seguridad pública para contener el conflicto, trabajado en una estrategia de cinco puntos, y por otro, a avanzar en una solución entre el Estado y sus pueblos originarios. Siempre bajo una premisa: la condena a la violencia. 

“Siempre estamos abiertos al diálogo y eso implica que si hay instituciones que pueden aportar en este proceso de diálogo, son bienvenidas. Cosa completamente distinta es la violencia que se vive en La Araucanía, que no es justificable en ningún contexto”, manifestó este lunes el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli.

Y después de las declaraciones del viernes, Pérez insistió varias veces en una idea que había esbozado antes pero pasó desapercibida en su nombramiento como ministro. “Tengo el convencimiento de que no es solamente un tema de carácter policial”, respondió en el ciclo “En Persona”, de Icare.

“La violencia no solo se enfrenta con las policías, no se les puede cargar todo a Carabineros y a la PDI. La violencia es un fenómeno político y hay causas políticas, hay que unir un trabajo policial eficaz, que vamos a respaldar, con el diálogo”, sumó en entrevista con El Mercurio.

En esa lógica ha estado en los últimos días. El tema se abordó en reuniones con el senador DC Francisco Huenchumilla el viernes pasado, este lunes con el director del INDH, Sergio Micco, y con el presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde. Para este martes ya hay una cita programada con el jefe del PPD, Heraldo Muñoz

Aunque no todos aprueban que el proceso de conversaciones se gestione desde la zona central. “Ese es el tema. Las soluciones siempre han salido de Santiago y el mundo mapuche tiene su cosmovisión, tiene su forma de ser, su forma de actuar, el amor a la tierra. Entonces, cuando el Estado y los diferentes gobiernos traen prácticamente hecho lo que pretenden hacer acá, sin consultar (…) el tema acá es más profundo”, dijo Ricardo Sanhueza, alcalde de Traiguén, en conversación con Pauta Final, de Radio PAUTA.

 

El siguiente paso: las acciones concretas.

Un aterrizaje forzoso en La Araucanía

Un estado de desconfianza total con el Gobierno. Esa es la sensación que quedó en Palacio luego de la visita a la zona que Galli y la ministra de Desarrollo Social, Karla Rubilar, hicieron este domingo.

Rubilar tuvo que meterse de lleno en la disputa a solo cinco días de asumir en el cargo. En esta oportunidad se reunió con representantes mapuches de la región, parlamentarios de la zona y con los alcaldes afectados. Estos últimos le plantearon la necesidad de reestablecer los canales de comunicación que, con el cambio de autoridades, habían sido dejados de lado. Según cuentan quienes estuvieron presentes, la ministra les ofreció línea directa y la posibilidad de comunicarse cuando lo necesitaran.

El balance en Desarrollo Social: cuatro jefes de cartera (Alfredo Moreno, Sebastián Sichel, Cristián Monckeberg y ahora Rubilar) en dos años y medio, una consulta indígena abandonada y una agenda indígena en general desplazada. De nuevo, en la sede de Gobierno explican que para avanzar será necesario formalizar el “diálogo” y hacer una bajada puntual en forma de gestos concretos. Lo que plantean en La Moneda es que, mientras exista una “deuda”, no es tan claro que los hechos de violencia no tengan relación con las causas subyacentes. 

“Hay una agenda política, institucional, social, que está pendiente. Entendemos que hay voluntad política de todos los sectores de ir avanzando en ella, nos interesa conversar a la brevedad y retomarla […] Vamos a hacer un esfuerzo para ir despachando esta agenda que ha estado tanto tiempo en nuestro Congreso Nacional”, declaró Rubilar este lunes.

En menos de una semana, Rubilar se contactó con Alfredo Moreno y Sebastián Sichel, sus antecesores, para conversar sobre las experiencias con el tema y cómo abordar lo que viene.

Hay tres áreas que, dicen en La Moneda, serán claves para aquello: primero, dar prioridad a que finalmente avance el proyecto que crea el Consejo de Pueblos, pues los interlocutores entre los pueblos originarios son demasiados y es necesario que exista aquella instancia de representación. Según dicen en el Gobierno, la situación hoy se asemeja a la del 18 de octubre: hay múltiples voces y es imposible saber con quiénes hay que hablar para avanzar.

Luego, la fórmula para los escaños reservados en la eventual Convención Constituyente o Mixta, si llegara a ganar el Apruebo en el Plebiscito. Y por último, la creación de la institucionalidad, en forma de un Ministerio de Asuntos Indígenas o una subsecretaría. En cuanto al reconocimiento constitucional de los pueblos originarios, en Palacio comentan que sería más conveniente que el tema se aborde en el mismo proceso constituyente que incluyera a las distintas etnias del país.

La forma de proseguir aún no es clara y será definida, ojalá, dicen en La Moneda, esta misma semana con el Presidente Sebastián Piñera. Y siempre está en los planes que la ministra vuelva a viajar en los próximos días.