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Del ancho camino del medio al pasillo angosto: cómo quedan Narváez y Provoste

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Agencia Uno
POR Eduardo Olivares |

Los triunfos de Boric y de Sichel concretaron el escenario “pésimo” para el PS y la DC. Narváez podría continuar hasta noviembre.

De la variedad de escenarios posibles de las primarias de este 18 de julio, tanto en el comando de Paula Narváez (PS) como en el círculo próximo a Yasna Provoste (DC) sabían que había uno “óptimo” para sus respectivas pretensiones: los triunfos de Joaquín Lavín (UDI) en Chile Vamos y de Daniel Jadue (PC) en Apruebo Dignidad.

Era la senadora Provoste la más expectante ante esas posibilidades. Con un triunfo de las candidaturas más alejadas del centro político, y siendo ella misma una eventual postulante con ese atributo, se hubieran abierto con mayor fuerza sus probabilidades de avanzar hasta noviembre. Después de todo, el respaldo en las encuestas le daban un crédito tan alto que en su propio partido, la Democracia Cristiana, estuvieron dispuestos a borrar a Ximena Rincón del camino -pese a que era la abanderada que ganó las primarias internas a Alberto Undurraga– para cederle el puesto.

En una estrategia de desgaste contra Narváez, la misma Provoste ha estirado el elástico de definirse formalmente como candidata. La postulante socialista, por otra parte, podría haberse favorecido de votos por Boric desconfiados de Jadue.

Pero no. No hubo escenario óptimo, sino uno “pésimo” para las estrategias de los circuitos de Unidad Constituyente, que es equivalente a hablar de la ex-Concertación: quienes resultaron vencedores en las primarias fueron el independiente Sebastián Sichel (Chile Vamos) y el frenteamplista Gabriel Boric (Apruebo Dignidad).

¿Por qué es un escenario “pésimo” para Paula Narváez?

La candidatura de Paula Narváez se ha encomendado a una serie de militantes de los partidos que la apoyan (PS, PPD, Liberal y Nuevo Trato), pero también a numerosos profesionales independientes. Pese a esos esfuerzos, iniciados a comienzos de este año, su nombre ha permanecido en el fondo de las encuestas.

Aunque es cierto que los sondeos que la ubican con escasas menciones son los mismos que hasta ahora habían puesto en las primeras posiciones de popularidad a Joaquín Lavín (derrotado), Daniel Jadue (derrotado) e incluso Pamela Jiles (empequeñecida tras el pobre desempeño de su pareja, Pablo Maltés, en los comicios para la Gobernación Metropolitana), esos números se han transformado en hechos políticos. Además, incluso en el PS hay desconfianza sobre las proyecciones de la exministra de Michelle Bachelet.

Pero si acaso hubo esperanza en Narváez, el holgado triunfo de Boric ha puesto nuevas cortapisas. El análisis interno en el PS apunta a que la campaña de Jadue alentó a los simpatizantes socialistas a plegarse con “entusiasmo genuino” por Boric, sobre todo luego de que el alcalde de Recoleta intentó “vestirse” con un apoyo de “Socialistas por Jadue” carente de figuras relevantes. “Fue un tremendo error de Jadue”, comentan en la tienda dirigida por el senador Álvaro Elizalde, pues “fue visto como una apropiación indebida”.

En cambio, el diputado por Magallanes fue más agudo en su lectura. En vez de buscar “adueñarse” de la figura de Salvador Allende, como intentó Jadue, optó por la persuasión a los allendistas. En sus discursos permanentemente convocó a las fuerzas socialistas. Y tuvo gestos que fueron muy valorados, como el homenaje a Carlos Lorca y otros dirigentes del PS perseguidos por el régimen militar y que hasta hoy siguen desaparecidos. 

El parlamentario de Convergencia Social consiguió más de un millón de votos. Esos son sufragios que difícilmente serán disueltos en favor de Narváez, afirma categórico un histórico dirigente del PS en conversación con este medio.

“Mucha gente está mirando hoy con mucho interés, me refiero a militantes y también dirigentes, la posibilidad de apoyar a Boric. No me cabe duda de que con la candidatura de Boric se abrió hoy un gran foco de esperanza para el socialista y el votante socialista”, comentó en Radio PAUTA este domingo Pablo Velozo, exsecretario general del partido.

A juicio del abogado, el riesgo de una “fuga de votos” desde Narváez hacia Boric es real. La única manera de detenerlo, cree, es mediante una primaria convencional con Yasna Provoste.

¿Por qué es un escenario “pésimo” para Yasna Provoste?

La lógica tras la fórmula por Yasna Provoste se sostiene en su aparente popularidad registrada en las encuestas. El rol de la senadora en la agenda de mínimos comunes le otorgó una visibilidad que se procesó en los sondeos de opinión pública justo en medio de los resultados de la megaelección de mayo, cuando los grandes vencedores fueron independientes y figuras alejadas de los partidos tradicionales. Así, en medio de una crisis aguda en la ex-Concertación y particularmente en la DC (que solo consiguió un representante en la Convención Constitucional), el nombre de Provoste encandiló al sector.

Fueron los días del todo o nada. Apremiados por el tiempo en contra para inscribir candidaturas a primarias, desde el PS digitaron la bajada de Heraldo Muñoz (PPD) para plegarse a Narváez e incluso consiguieron que la DC pulverizara el camino de Rincón. Provoste, destinada a suceder a su colega como el nombre de consenso democratacristiano, no aceptó presiones. Así, fracasada una primaria en la Unidad Constituyente, el PS partió a negociar un ingreso a la primaria de Apruebo Dignidad, pero el portazo fue sonoro. “No se humilla al partido de Allende”, declaró Elizalde. La derrota de Jadue algo reparó de aquella herida.

Y mientras en Chile Vamos hacían campaña, mientras Apruebo Dignidad hacía campaña, y mientras Narváez hacía campaña, Provoste tomó la estrategia de estirar el elástico a la espera del escenario óptimo. Un tuit de felicitaciones a los ganadores del domingo fue el único pronunciamiento de la senadora por Atacama.

El gran problema de Provoste, reconocen en su entorno, es que también pudo haber tenido una fuga de votos de simpatizantes DC hacia la candidatura de Sebastián Sichel. Después de todo, el exministro de Desarrollo Social de Sebastián Piñera no solo fue militante falangista en el pasado, sino incluso dos veces candidato a diputado por ese partido. Es cierto que renunció en 2015 tras una desafección pública con Claudio Orrego, y es cierto también que tras un paso por Ciudadanos también salió peleado con Andrés Velasco, pero el abogado siempre ha declarado que se siente un representante de centro más que de la derecha.

Es ese discurso centrista, más una personalidad que ha cautivado a numerosos votantes, el que convierten a Sichel en un serio obstáculo para Provoste. Así como Boric es el gran dique de Narváez en la izquierda, Sichel no solo fue capaz de superar a Joaquín Lavín como el postulante más popular de Chile Vamos, sino que apela a un electorado que intersecta con el de la presidenta del Senado.

La gran diferencia a favor de Sichel está en que acaba de medirse en una competencia. Fue respaldado por 660 mil personas, y la pregunta que se hacen varios dirigentes decés es cuántos simpatizantes falangistas hicieron su propia fuga hacia el expresidente del BancoEstado.

“Chile apostó por la renovación y por el cambio”, comentó el diputado Gabriel Silber (DC), quien alabó la “mirada hacia adelante” de Sichel y Bric. “Las chilenas y chilenos no quieren seguir prisioneros del pasado y no le tienen ya miedo al futuro”, expresó en Twitter.

“Los resultados fueron tan fuertes, y las prioridades por los candidatos fueron tan definidas, que te queda esta semana que se abre y nada más para definir el nombre de la centroizquierda. No queda más tiempo”, comentó Víctor Manuel Maldonado, histórico dirigente DC, en Radio PAUTA.

¿Narváez y Provoste en primera vuelta?

En el PS hay dos miradas en el horizonte. Una con competencia y otra con obstinación.

Quienes creen en el primer camino, sostienen que es prioritario que esta misma semana se defina una primaria convencional entre Narváez y Provoste. Consideran que es la única manera de legitimar, con los votos, una aspiración que busque con realismo enfrentar la racha exitosa iniciada por Boric. “Falta una primaria convencional para decisiones democráticas y participativas ante veto e imposibilidad de haber participado en la legal”, dijo la senadora Isabel Allende (PS). En la DC, en cambio, creen que ese camino no se abrirá. Ya no hay tiempo ni recursos, repiten.

Otra mirada en PS dice que la opción de una primaria convencional expiró. Acusan en particular a que Provoste estiró tanto su definición que terminó por romper el elástico. 

Y así, Narváez está en una encrucijada: si se bajara, ¿sería a cambio de qué y de quién? Por un lado, en el Frente Amplio hay tal nivel de entusiasmo que no necesitan un oxígeno oficial del PS cuando ya cuentan con los adherentes. Por otro lado, el “precio” de una bajada ya no vale lo mismo que antes, cuando se negociaban cupos y omisiones en las listas parlamentarias. No. Ahora, con el sistema proporcional moderado, las omisiones son contraproducentes, pues en rigor los partidos necesitan cartas fuertes para arrastrar sus pactos.

De ese modo en el PS comienza a imponerse la visión empujada, entre otros, por el exsenador Camilo Escalona: avanzar directamente hasta la primera vuelta, aunque eso signifique una derrota histórica. Quienes evalúan esa alternativa en realidad apuestan, a estas alturas, a que solo queda salvar los muebles en las elecciones parlamentarias de modo tal que el partido, o en términos más generosos el bloque de la ex-Concertación, consigan un poder relevante en el Congreso. Renunciar a la Presidencia de la República pero conquistar la influencia en el Congreso sería algo parecido a lo que terminó sucediendo con el PMDB de Brasil.

Mientras en el PS evalúan sus caminos, en la DC aún deben lidiar con una determinación elemental: ¿tendrá, finalmente, candidata?