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El día de la capitulación

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Los ministros Alvarado, Blumel y Briones en el Congreso luego de la votación del proyecto del 10%. Agencia uno.
POR Gladys Pierola |

La crisis en el Gobierno y en Chile Vamos se profundiza a tal punto que no bastaría solo con un ajuste de Gabinete. Desde La Moneda también apuntan a la responsabilidad de los partidos.

El golpe fue duro, pero esperado. Incluso, algunos inquilinos de La Moneda comentan que estaban preparados para que la votación de este jueves en la Cámara de Diputados fuera peor. “Cuando ya está todo jugado, siempre hay muchos que tratan de subirse al último impulso”, graficó un alto personero de Palacio. Pero, por más que estaba asumido el mal escenario, la aprobación del tercer trámite del proyecto que permitirá retirar hasta el 10% desde los fondos previsionales hirió profundamente al Ejecutivo, y exfolió la crisis dentro de Chile Vamos y con el Gobierno.

Con 35 votos oficialistas sumados a la oposición, la polémica moción superó con creces el cuórum requerido de 3/5, e incluso el 2/3 que reclamaba una parte de la centroderecha. Con un resultado global en la Cámara de 116 votos a favor, 28 en contra y cinco abstenciones, quedó lista para el despacho

La evidencia de los votos arrinconó las decisiones de los adversarios a la propuesta. Ya lo habían visto el miércoles en el Senado, cuando con 29 aprobaciones (incluidos cinco senadores oficialistas) también se cumplía, en la práctica, con la supermayoría de los 2/3. Los propios parlamentarios de Chile Vamos que habían advertido con acudir al Tribunal Constitucional (TC) por el eventual uso de “resquicios” legales desistieron, entre otras cosas, porque la división interna y el alto número de descolgados complicaba la apuesta y elevaba los costos.

Ante una situación virtualmente imposible, el Presidente Sebastián Piñera se quedó sin margen para vetar la propuesta o ir al TC. De ese modo, a eso de las 18:30 horas, La Moneda capituló al comunicar la decisión del Mandatario de promulgar la iniciativa este mismo viernes.

El diseño de jueves

Así con el escenario en contra, el Mandatario terminó de zanjar el futuro de la propuesta el jueves en la tarde con su círculo más cercano. En el Comité Estratégico -compuesto por el Comité Político, el jefe de asesores del segundo piso, Cristián Larroulet, y la jefa de gabinete del Presidente, Magdalena Díaz-, Piñera acordó que le pondrá su firma al proyecto para que se convierta en ley a menos de 24 horas de su despacho desde el Congreso.

El cálculo fue rápido. Con el alto apoyo que tuvo en ambas Cámaras, dilatar la decisión de promulgar, por un trámite administrativo que no cambiaba el destino de la propuesta, solo podría tensionar más el ambiente político y también el ánimo en las calles. Era mejor cerrar luego el capítulo y “dar tranquilidad a las familias”, comenta la misma fuente.

El tsunami interno 

A la misma hora que los diputados daban sus últimos argumentos en la Sala, el Presidente Piñera desde La Moneda promulgaba la Ley de Crianza Protegida, propuesta que también tuvo su propia polémica con la extensión del posnatal. Fue en esa instancia cuando el Jefe de Estado se refirió al proyecto previsional y aseguró que en democracia “no siempre lo que uno cree que es lo mejor para el país es lo que se aprueba en el Congreso”. Y adelantándose al juicio general, añadió: “No siento que uno experimente una derrota cuando lucha con convicción y con fuerza por lo que cree que es mejor para Chile y los chilenos”.

Los integrantes del Comité Política fueron menos complacientes una vez conocido el resultado, que por lo demás presenciaron en directo en Valparaíso. “Desde la perspectiva nuestra, esto ha sido un traspié muy importante, lo hemos dicho desde el comienzo, lo reconocemos así y creo que tenemos como coalición y como Gobierno que dar vuelta la página y enfocarnos en poder recuperar esa capacidad de poder trabajar con mayor unidad”, expresó el titular del Interior, Gonzalo Blumel, flanqueado de los ministros de Hacienda, Ignacio Briones, y de la Segpres, Claudio Alvarado

Briones lo secundó. Aseguró que es importante, “luego de esta derrota política, poder levantarse, poder levantar la mirada e ir hacia delante, porque quienes nos escuchan saben que estamos lejos de haber agotado todos los problemas que esta pandemia ha significado”.

Los costos del equipo político

El “jueves negro” del Gobierno se cocinó a fuego lento y premeditado para hacer la pérdida en un solo día. De hecho, en una misma jornada se votaban dos temas importantes: el retiro del 10% y el veto presidencial para el proyecto de servicios básicos, que busca prohibir los cortes por no pago en medio de la pandemia. En ambos la derrota fue rotunda y con votos oficialistas, pues el veto fue rechazado en todas sus modificaciones y su redacción original fue respuesta por la insistencia de 2/3 de los diputados. 

Mientras los ojos y los cuestionamientos están sobre Blumel y sus colegas, algunos señalaban que el problema es más profundo. No bastaba con pedir un nuevo trato y una nueva forma de relacionarse con La Moneda. De hecho, fue la teoría de varios personeros de Gobierno que aseguran que por más que cambien al ministro del Interior y otros miembros del Gabinete, si no hay un ordenamiento en los partidos tanto en sus dirigencias como en sus bancadas, poco efecto tendrá.  

“Siento que hay una pasada de cuentas respecto del tema de la reelección, donde muchos diputados tampoco van a poder reelegirse, y esto sin duda que hay que ahora recomponerse, lamerse las heridas, reconstruir una coalición que, lo ha dicho el ministro Blumel en algún momento, no será el número que éramos”, dijo a PAUTA el diputado y presidente interino de Evópoli, Andrés Molina

La llegada Molina responde al gesto que hizo Hernán Larraín Matte de dar un paso al costado como una “señal”, la misma que sus colegas de coalición se resistieron e incluso, la calificaron una jugada para “blindar” a sus dos militantes estrellas: Blumel y Briones.

El silencio de la UDI y la pugna Desbordes-Allamand

La UDI quedó herida y en silencio luego de que 11 de sus diputados y tres senadores se descolgaran. Además, tres renunciaron luego de que fueran pasados al Tribunal Supremo: Álvaro Carter, Sandra Amar y Virginia Troncoso.

Un rato antes de la votación, la bancada que dirige la diputada María José Hoffmann se reunió y analizó dos realidades: si había “libertad de acción” o si acudían al Tribunal Constitucional, en paralelo a los cálculos que evaluaban a esa misma hora los senadores de la UDI y RN. Contaron, sumaron y restaron: no daban los apoyos internos para ir al TC. Así, lo primero pesó.

Pocos parlamentarios del partido quisieron hablar en público tras el resultado. Demasiado silencio. La gran duda es si la mesa que dirige Jacqueline Van Rysselberghe pasará finalmente a todos estos parlamentarios al Tribunal Supremo del partido, con lo que agudizaría las grietas en pleno proceso de elecciones internas

En el RN, en cambio, prevaleció el ruido. Y a todo volumen. Fue comentado el debate televisado, sin adornos, entre el presidente del partido, diputado Mario Desbordes, y el senador Andrés AllamandEn el matinal “Mucho Gusto”, de Mega, se cuestionaron mutuamente y el senador emplazó a Desbordes por no solo cambiar su voto desde la abstención al apoyo, sino también por liderar la ofensiva de los descolgados. 

El líder de RN -quien fue acusado de “abrir la puerta” a la discusión del retiro del 10%- se había comprometido a tener este jueves los votos necesarios para superar los dos tercios. La estrategia era clara: frenar la apuesta que precisamente Allamand y una parte de los senadores de la UDI estaban analizando de ir al TC. Desbordes lo logró. El apoyo fue tan contundente que ir a pelear por los cuórums se volvió inviable y la teoría que impulsó el senador Allamand no tuvo soporte.