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Los partidos proyectan el retorno de los tres tercios al Congreso

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Agencia Uno.
POR Gladys Pierola |

Los dirigentes prevén una alta dispersión de votos. Y todos miran con especial atención a dos sectores: Apruebo Dignidad y Partido Republicano.

Alta competencia e incertidumbre. Así definen en los partidos políticos la elección parlamentaria del próximo 21 de noviembre. Si se mira el panorama completo hay 1.256 candidatos para ocupar uno de los 155 cupos en la Cámara de Diputados y 173 competidores para conseguir uno de los 27 escaños que están en juego en el Senado. Todo esto sumado en 12 listas y unos pocos independientes como la aspirante al Senado por la Región Metropolitana, Fabiola Campillai.

Con esos números sobre la mesa, en las distintas tiendas hacen los cálculos sobre cuáles son sus aspiraciones máximas y cuáles son sus pisos, pues varios se juegan su existencia legal en estos comicios. Por lo mismo, pocos se atreven a dar proyecciones en público. En cambio, en privado, hay al menos tres grupos: los que esperan crecer; los que saben que es más realista hablar de “mantener” y los pesimistas que temen el desfonde. Eso sí, hay una conclusión que se repite: la correlación de fuerzas se reordenará. La incógnita es cuánto será en desmedro de las tiendas tradicionales de todo el arco

De hecho, en la oposición y en el oficialismo ya hablan de un escenario complejo para el próximo gobierno, que tendrá que manejar una Cámara de Diputados con fuerzas repartidas en tercios. Esto, porque si a los 155 cupos se les restan al menos 10 escaños, asociados a fuerzas políticas más pequeñas, independientes o nuevas, la división entre derecha-centroderecha, centroizquierda e izquierda quedaría más menos en partes iguales. 

Apruebo Dignidad: crecer de la mano de Boric

“Vamos a crecer al menos a 40 o 42 escaños en la Cámara”, comenta un importante dirigente de Apruebo Dignidad. En el bloque de izquierda esperan que los buenos resultados en las últimas elecciones se repitan en estos comicios y que la suma entre el Frente Amplio y Chile Digno, capitaneado por el PC, dé frutos en el nuevo Congreso. Las principales apuestas están en la consolidación de RD, el salto de Convergencia Social y el fortalecimiento del PC. 

Claro, esto va de la mano con el desempeño presidencial de Gabriel Boric (CS) que podría traerle buenos réditos en especial a su partido, que compite por primera vez en las elecciones parlamentarias. 

Si logran ese piso de 40 diputados, en el bloque dicen que el escenario podría repartirse en la proporción 25 para FA y 10 para Chile Digno. También, hay un grupo más optimista que detallan que en el mejor escenario podrían acercarse a los 50 cupos, logrando un tercio solo para AD. 

En el Senado, las proyecciones son más moderadas, aunque todo suma como un crecimiento importante, pues hoy solo cuentan con un representante: el senador de RD, Juan Ignacio Latorre.  Los cálculos que se repiten: conseguir como coalición entre seis y siete asientos en la Cámara Alta con representación del FA, el PC y los FRVS. 

“En RD esperamos duplicar nuestra presencia en el Congreso y que a la lista de Apruebo Dignidad le vaya muy bien y sea de las primeras fuerzas políticas en el país”, dice a PAUTA el secretario general de RD y candidato a senador por la Región Metropolitana, Sebastián Depolo

En Revolución Democrática, por ejemplo, el número deseado es alcanzar al menos los 10 diputados. En 2017 lograron ocho, pero dos se fueron. Hoy la bancada son seis legisladores, aunque hay que restar de la suma a Giorgio Jackson, quien no compite. Así que el panorama es mantener los cincos parlamentarios que van a la reelección y duplicar la apuesta.

Las principales esperanzas están en los resultados que pueda lograr Miguel Concha en el Distrito 11, quien en la elección de mayo fue como candidato a alcalde en Peñalolén y tuvo un buen número de votos. Algo similar pasa con el nombre de Camila Castillo en el Distrito 2 y Daniela Carvacho en el Distrito 25. Ambas fueron candidatas a constituyentes y aunque perdieron, lograron buenas votaciones en sus listas. Quizás, donde las expectativas están más austeras es en la senatorial, pues admiten que lo más complejo es conseguir un cupo en la RM o en la Región del Biobío.

En el caso de Convergencia Social, el partido de Gabriel Boric, también aspiran a duplicar su presencia en el Congreso, bajo la consigna que “el nuevo gobierno requiere un Congreso para las transformaciones”. Es la primera vez que compiten formalmente como colectividad en las parlamentarias y por lo mismo, esperan que los resultados que se dieron en las elecciones de convencionales y municipales se repitan. “Siendo el partido del candidato hay una muy buena posibilidad de que se vinculen nuestras candidaturas parlamentarias con la presidencial”, explica a este medio la vicepresidenta de CS, Francisca Perales

De hecho, en CS las cartas más seguras son las reelecciones de los diputados Diego Ibáñez, Gael Yeomans y Gonzalo Winter (quien en 2017 salió arrastrado por la alta votación de Jackson). En la senatorial la principal esperanza apunta a los resultados en las regiones de Magallanes -la tierra natal de Boric-, de Biobío y de Coquimbo. 

Mientras que, en Comunes, la principal tarea está clara: que Karina Oliva llegue a la Cámara Alta. La excandidata a gobernadora metropolitana se lleva buena parte de la estrategia del partido. En la Cámara, al igual que el resto del FA, la apuesta es duplicar. En especial, porque hoy cuentan con dos diputadas y de ese crecimiento también depende su futuro para cumplir la Ley de Partidos Políticos. En los cálculos internos contabilizan la reelección de Camila Rojas, Claudia Mix y de Tomás Hirsch (Acción Humanista), quien va como independiente en cupo de Comunes. También creen que pueden dar una sorpresa con los candidatos Inti Salamanca en Copiapó, Emilia Schneider en el Distrito 10 y Ana María Gazmuri en el Distrito 12.

El PC: el sueño del volver al Senado

La atención en AD también está puesta sobre el desempeño de Partido Comunista. El presidente del PC y también candidato a senador por la RM, Guillermo Teillier, asegura que los resultados de las últimas elecciones dan buenas señales para su colectividad. “El PC tuvo un alza del 100% de la votación en la elección de concejales y eso hace muy factible la electividad de varios parlamentarios y consejeros regionales. Actualmente, tenemos una bancada de nueve parlamentarios y deberíamos elevar ese número, porque también deberíamos elevar la votación del partido”, comenta a PAUTA

De hecho, la principal apuesta del PC, además de aspirar a convertirse en la primera fuerza de AD, es llegar a la Cámara Alta. “Nuestro compromiso es romper con la exclusión del PC en el Senado”, agrega Teillier. El timonel comunista explica que las esperanzas están en que al menos un militante PC llegue sí o sí. Ahí, el panorama más viable, según los números que manejan, es que en la RM la exministra Claudia Pascual o él puedan alcanzar uno de los cincos cupos o que, en la Región de Coquimbo, el diputado Daniel Núñez logre un mejor resultado que su par, Marcelo Díaz (Movimiento Unir que va en cupo de CS).

Nuevo Pacto Social: mantener y no desfondarse

“Habrá sí o sí un rebaraje en la parlamentaria”, adelanta el exministro e histórico dirigente del PPD, Francisco Vidal. Por lo mismo, asegura a PAUTA que, si la presidencial la gana algún candidato de la oposición, sea Boric o Yasna Provoste “es imprescindible ponerse de acuerdo con el otro bloque, porque tal como se ve el panorama no les alcanza para gobernar”.

En este lado de la vereda, una parte de Nuevo Pacto Social mira con atención la proyección que realizó hace algunos días el diputado y experto electoral Pepe Auth (IND), quien aseguró que, entre ellos, Apruebo Dignidad y Chile Podemos Más, el bloque de centroizquierda sufriría una merma en su conjunto. Aunque el golpe más duro lo vivieron el 2017, algunos de sus dirigentes estiman que como grupo al menos van a retroceder 10 escaños de los actuales que tienen en la Cámara. “Si nos va mal estaremos más cerca 40 que de los 45”, explica otro personero de NPS. 

A estos números, eso sí, se sumarían los diputados que pudieran aportan el Partido Liberal y Nuevo Trato, que la vez pasada fueron con el FA. La apuesta del PL es mantener los cuatro diputados que hoy están bajo su lista y crecer al menos uno más. También, se contibiliza a Ciudadanos, que aspiran al menos a conseguir un escaño. 

En el Senado, el panorama también se ve complejo y explican que un mal resultado sería si entre los electos y los que se quedan, el bloque no supera 20 de los 50 escaños que tendrá la Cámara Alta en 2022. Sin embargo, en la ex-Concertación hay un punto claro: el poder de NPS en esta instancia será determinante en la coordinación del sector, porque si bien AD crecería, no sería suficiente para ordenar la relación entre la izquierda y la centroizquierda. 

¿Quién mandará en el Senado?

Al repasar partido por partido de Nuevo Pacto Social, el PS por lejos está más tranquilo que sus vecinos. En el caso del PPD, los resultados de la última parlamentaria fueron dolorosos, pero aseguran que este 21 de noviembre mantendrán y sí cumplirán -principalmente vía reelección- con el mínimo legal. “Es un respiro relativo desde la sobrevivencia legal, porque desde lo político hay un desplazamiento hacia la izquierda desde la centroizquierda”, explica Vidal.

Los números del PPD en la Cámara deberían estar entre cinco y siete diputados. Mientras que en el Senado dejarían el puesto de la bancada más grande de la oposición. De sus ocho senadores, solo cuatro se mantienen y el espacio real para crecer está difícil. La reelección de Pedro Araya (IND-PPD) y Adriana Muñoz no son seguras y Loreto Carvajal, quien llegó a la Cámara Alta en el cupo que dejó el ahora constituyente Felipe Harboe, también tiene una dura contienda en Ñuble.

“Esta es una elección compleja debido a la alta dispersión a nivel parlamentario. Sin embargo, hemos trabajado para mantener la representación en ambas cámaras en torno al 10% que representa el promedio de votación del PS en los últimos años”, explica a PAUTA el secretario general del PS, Andrés Santander

La apuesta socialista es quedarse entre el 12% y el 15% de la Cámara y para eso deberían sacar entre 12 y 18 diputados. Eso, sí los números actuales son más cercanos al piso que al techo, y si logran al menos 15 cupos se anotará como triunfo. En el caso del Senado, el PS busca ser el partido hegemónico del sector y quiere instalar entre seis y ocho parlamentarios. 

“Es difícil crecer en votos, pues hace cuatro años tuvimos un muy buen resultado parlamentario. Por tanto, lo relevante es mantener nuestra representación como uno de los partidos más grandes de la actual oposición. Somos muy competitivos en alrededor de 18 distritos y al menos en cinco circunscripciones senatoriales”, agrega Santander. 

En la DC reconocen que “el ambiente está desordenado” y que su número óptimo es al menos quedarse con 10 escaños de la Cámara. El 2017 llegaron con 14 diputados, pero en el camino renunciaron dos. Hoy la bancada tiene 12 parlamentarios, pero más de un tercio de ellos buscan un cupo por el Senado o no van a la reelección. Así que los cálculos están complejos. De nuevo, esperan que la Cámara Alta sea un refugio para sumar al menos dos parlamentarios y mantener los cinco escaños que hoy tienen. 

El Partido Radical también se juega su supervivencia en la Cámara. Solo dos de sus actuales diputados van a la reelección (Alexis Sepúlveda y Cosme Mellado) y el resto de las proyecciones apuntan a tener algún electo en las regiones de la Araucanía, Biobío, Ñuble, Atacama y en la RM. El resto de los esfuerzos están en llegar al Senado, pues hoy no tienen un representante formal. Los nombres que mantienen la esperanza radical para llegar a la Cámara Alta: la actual diputada Marcela Hernando, el exministro José Antonio Gómez y el diputado José Pérez

Chile Podemos Más y el efecto Kast

“Por primera vez los cuatro partidos de la coalición estamos actuando de manera articulada y sabemos que más que el resultado de cada uno aquí es el importante el resultado de la coalición”, comenta a PAUTA el senador y presidente de RN, Francisco Chahuán

En el oficialismo, los cálculos también son duros. El 2017 llegaron a la Cámara con 72 diputados y el 46% de los escaños, pero el ambiente que pesa en sus filas es que no hay por dónde mantener esos números, menos si por el ala derecha está compitiendo el Partido Republicano. De hecho, la meta en este lado es precisamente llegar al tercio. Como explica un dirigente de Chile Podemos Más, es probable que en medio de la división presidencial del sector por los apoyos a José Antonio Kast y Sebastián Sichel, los republicanos saquen algunos diputados en desmedro de los candidatos oficialistas. Aunque detallan que la estructura partidaria pesa, nadie niega que el daño de los votos divididos puede ser alto, en especial, en las zonas donde están los principales bolsones de la derecha. 

En el Senado, creen que el panorama puede ser un poco más amable y que el resultado total de los ex Chile Vamos pueden sumar entre 44% y 46% de los escaños para el 2022. En RN, por ejemplo, este es ese lugar donde esperan crecer. Ahí, Chahuán aspira a que su partido sea el comité más grande de la Cámara Alta y asegura que puede lograr buenos resultados en Antofagasta, Coquimbo y RM. “En la Metropolitana como coalición sacamos dos con certeza y quizás un tercero”, agrega el timonel de RN. Entre los nombres que más suenan como coalición están los actuales senadores RN Manuel José Ossandón y Marcela Rabat, el diputado Evópoli Luciano Cruz Coke y el exministro Jaime Mañalich (indep. cupo Evópoli).

Chahuán también apuesta a que en Los Lagos, Los Ríos y Magallanes den la sorpresa.

En la Cámara, los números son más contenidos. En RN hay conciencia en que no se mantendrán los 36 diputados electos del 2017, que los convirtió en el partido más grande. Se calcula que entre los renunciados y los que tienen difícil la reelección, podrían tener entre los 25 y los 30 cupos.

En el partido vecino, la UDI mira con alerta el efecto JAK en la parlamentaria. En las últimas elecciones consiguieron 30 diputados y hoy un tercio de esos cupos podrían perderse. No todo se puede asociar a la fuga hacia los republicanos, advierten desde la tienda de calle Suecia, pero especialmente en la RM las alarmas están encendidas, dado que ni Daniela Cabezas ni Carolina Lavín están entre las cartas más mencionadas. En el sur, en cambio, la apuestas van por la reelección de Ena von Baer (quien acaba de decantarse por apoyar a Kast en primera vuelta) e Iván Moreira en Los Ríos y Los Lagos, respectivamente.

Y la razón es que en la lista del Frente Social Cristiano señalan que para ellos “todo será crecimiento”, pues es la primera vez que compiten. Sus cartas fuertes, según los números que manejan, podrían sumar 10 escaños en la Cámara y uno en el Senado de la mano de Rojo Edwards. En esto cuenta la reelección de los diputados Harry Jurgensen (ex-RN que va como independiente por el Partido Republicano) y Cristóbal Urriticoechea (ex-RN, hoy Republicano) y también la fuerte apuesta en el Distrito 11 y en el 22, donde incluso creen que pueden doblar. “Es una mezcla de votantes, mucha gente que no se siente identificada con los partidos de Chile Vamos, pero también hay nuevos convocados por Kast. La elección presidencial genera este crecimiento”, explican desde el Partido Republicano.

En la otra punta, desde Evópoli aseguran que, según sus cálculos, podrían ser el único partido de la coalición oficialista que no bajarían su votación y podrían crecer. En el partido que lidera Andrés Molina señalan que buen resultado sería sacar seis diputados -lo que sería mantener-, pero diversificando su participación a lo largo del país y crecer en el Senado, donde hoy solo cuentan con la representación de Felipe Kast (originalmente eran dos, pero la senadora Carmen Gloria Aravena renunció a la tienda). De hecho, si bien son el partido “chico” de Chile Podemos Más en el Congreso, su apuesta senatorial está en los bolsones electorales más grandes: la RM y Biobío. De hecho, en Santiago esperan que de la dupla del exministro Mañalich y el diputado Cruz-Coke salga sí o sí un nuevo parlamentario para sus filas. 

Quizás, en el oficialismo quienes tienen la cancha más difícil es el PRI. El partido no tiene parlamentarios y se juega su futuro y legalidad en esta elección. Por ahora, sus apuestas están en la Cámara en los resultados que puedan conseguir en Arica y también en Valdivia con la campaña de su extimonel Hugo Ortiz De Filipi. Mientras que en el Senado los ojos están puestos en la polémica candidatura senatorial del diputado Pedro Velásquez (Indep. ex-FRVS) en Coquimbo y en el desempeño de Juan José Arcos en Magallanes.