La acera de los tontos

Cuando las preguntas son más importantes que las respuestas

"Una vez que se ha perdido la capacidad de plantear las preguntas al pueblo, es muy difícil gestionar el tipo de respuesta", dice John Müller en su columna semanal "La acera de los tontos".

El Presidente Sebastián Piñera se dirige en solitario a su despacho tras una reunión con parlamentarios.

Agencia Uno/PAUTA

Por John Müller

Lunes 3 de mayo de 2021

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Por segunda vez en este mandato presidencial, Sebastián Piñera, inopinadamente quizá, ha llevado el coche que conduce al borde del precipicio. La semana pasada se llegó a una situación en la que no solo estaba comprometido el gobierno sino la gobernabilidad de Chile. La primera vez fue entre los días 12 y 15 de noviembre de 2019, cuando la situación se zanjó con el acuerdo para una nueva Constitución. La segunda, ahora, tras la crisis abierta por la coincidencia del aplazamiento electoral y la incomparecencia del Tribunal Constitucional a la hora de proteger los derechos de los pensionados en la trifulca entre Ejecutivo y Legislativo.

Yasna Provoste, la presidenta del Senado, que desde que asumió en ese puesto ha bajado en varios decibelios el volumen de sus planteamientos, ha acudido a aliviar la situación. Esto la ha situado bajo el fuego de la extrema izquierda que la acusa de intentar salvar a Piñera. Pero también de una derecha que se ha atrincherado en la idea de que toda negociación es una rendición, casi con los mismos argumentos que la llevaron a oponerse a una nueva Constitución en octubre pasado.

El veredicto del Tribunal Constitucional aniquiló los sueños del Gobierno de que una eficaz campaña de vacunación, unida a una rápida recuperación económica y a un aceptable resultado en las elecciones de convencionales le permitirían a Piñera llegar con cierta popularidad a la entrega de la banda presidencial en marzo de 2022. Al Presidente le ha costado asumir el papel de pararrayos que le ha asignado la coyuntura histórica. Es lógico, a nadie le acomoda. A O'Higgins, a Balmaceda, a Ibáñez, a Allende, a nadie le gustó ese papel.

Mucha gente sostiene que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia y que los gobiernos deben responder a lo que demanda el pueblo. Estoy de acuerdo con la primera parte de esta afirmación, pero no con la segunda. Tanto el ex primer ministro británico David Cameron como la experimentada democracia directa suiza saben perfectamente que la clave de la gobernanza no está en las respuestas, sino en la capacidad de formular las preguntas.

Por eso las preguntas de los referéndums suizos están muy cuidadosamente formuladas y por eso, cuando ganó el Bréxit, Cameron no sabía adónde meterse.

Aunque Pamela Jiles diga que los retiros de fondos previsionales son una respuesta a una emergencia a la que el Gobierno no ha sabido contestar, en realidad lo que está haciendo con sus sucesivas iniciativas ha sido plantear una pregunta muy simple: ¿Quieren los chilenos salvaguardar al menos una parte de sus ahorros previsionales de la demagogia de sus políticos? La respuesta mayoritaria a esa pregunta en el Chile de hoy es sí.

Quizá lo más sorprendente es comprobar cómo este gobierno ha quedado atrapado en dar repuestas a todo en vez de en plantear las preguntas correctas. Nadie se preocupó de que en los plebiscitos de entrada y de salida del proceso constituyente figuraran unos requisitos mínimos de participación. Esta incapacidad es la que está detrás de uno de los reproches que asoman en el fallo del Tribunal Constitucional: no se trataba de que el Gobierno presentara proyectos para sumarse a los retiros, sino de plantear soluciones alternativas que salvaguardaran el ahorro previsional de los chilenos.

Una vez que se ha perdido la capacidad de plantear las preguntas al pueblo, es muy difícil gestionar el tipo de respuesta que se debe dar a sus peticiones.

Ahora, el Gobierno debe cuidar ese pacto de mínimos que está construyendo con la oposición y convertirse en un equipo que gestione el país los próximos 11 meses de la mejor manera posible.

John Müller conduce Primera Pauta, de Radio PAUTA, de lunes a viernes a partir de las 07:00 horas. Escúchelo por la 100.5 en Santiago, 99.1 en Antofagasta, y por la 96.7 en Valparaíso, Viña del Mar y Temuco, y véalo por el streaming en www.PAUTA.cl.

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