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Una casa dividida: las horas de La Moneda en el día del Apruebo

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Agencia Uno.
POR Gladys Pierola |

El triunfo del Apruebo y de la Convención Constitucional dejó por delante la titánica tarea de sanar lo más rápido posible las heridas en el oficialismo y el Gabinete que votó dividido.

El reloj marcaba las 21:40 horas cuando el Presidente Sebastián Piñera cruzó con su Gabinete toda La Moneda con destino al frontis del Palacio por el lado de Plaza de la Constitución. Ahí lo esperaba una proyección gigante de una gran bandera chilena que vistió de tricolor la casa de Gobierno. La escena para cerrar el día del Plebiscito terminó entre aplausos de ministros y asesores, que tanteaban el ambiente interno, y también en las calles que ya celebraban la tendencia irremontable. Fue un espontánea -y necesaria- “arenga” a esa hora de la noche, dicen en el Ejecutivo.

Apenas 15 minutos antes de esa fotografía, el Mandatario había dado su primer discurso, tras conocerse el aplastante el triunfo del Apruebo y de la Convención Constitucional.

El mensaje reiteró su llamado a la “unidad”, especialmente, para la etapa siguiente. “Hasta ahora la Constitución nos ha dividido. A partir de hoy, todos debemos colaborar para que la nueva Constitución sea el gran marco de unidad, de estabilidad y de futuro”, dijo el Presidente, flanqueado por todos sus ministros, los mismos que estuvieron todo el proceso divididos entre las dos opciones consultadas. 

El tono adecuado

Los gestos y las señales a esa altura de la jornada eran importantes, pues los principales afectados estaban en las filas oficialistas. De hecho, parte del “tono” usado por el Mandatario fue conversado con su Comité Político un par de horas antes del discurso y también con otros orejeros, como el exministro del Interior y su primo, Andrés Chadwick. Así se pulió el texto que leyó a las 21:25 horas, apenas se conoció el primer boletín dado por el Servel y cuando la tendencia era más que clara. El Presidente recordó nuevamente lo que pasó la noche del 12 de noviembre de 2019, cuando realizó su llamado al triple acuerdo -por la Paz, por la Justicia y por una nueva Constitución- e invitó a “sanar las heridas del pasado, unir voluntades y levantar la vista”.

La amplia diferencia entre el Apruebo y el Rechazo y una votación similar a la última presidencial pese a la pandemia, que era una de las preocupaciones del Mandatario, también ayudaron a instalar una mirada más “humilde”, comentaron en el Palacio de Gobierno. La derecha ya estaba dividida, con parte de ella a favor del cambio constitucional y otra por el Rechazo. Por eso, la idea era destacar que el triunfo no es de un sector político en particular, sino que es un triunfo de la ciudadanía. Con ello buscó alejar cualquier fantasma de que una derrota del Rechazo era endosable al Gobierno. De hecho, Piñera lo dijo en su discurso y luego lo reiteró en un video que subió a redes sociales, donde pidió colaboración para estar a “la altura de este desafío histórico”.

“Quiero pedirles la ayuda y la colaboración para que como Presidente de Chile pueda estar a la altura de los desafíos que tenemos que enfrentar y cumplir con mis responsabilidades que ustedes me entregaron democráticamente al elegirme”, señaló. 

Y si bien a diferencia de otras intervenciones no abarcó los contenidos constitucionales y solo se dedicó al “momento republicano”, también tuvo espacio apuntar a uno de los temas más complejos para el oficialismo y su electorado: la llamada hoja en blanco. “Una Constitución nunca parte de cero, porque representa el encuentro de las generaciones. Una Constitución siempre debe recoger la herencia de las generaciones que nos antecedieron, la libertad y voluntad de las generaciones presentes y la esperanza de las generaciones que vendrán”, expresó Piñera. 

Cara y sello: Desbordes y Allamand

Un poco antes de las 18:00 horas comenzaron a llegar los ministros y algunos subsecretarios a La Moneda. En el Patio de Las Camelias esperaron la mayoría de los secretarios de Estado. El ánimo fue dispar a medida que pasaba la hora y, en especial, para los que apoyaban el Rechazo. De hecho, no pasó desaperciba la desazón del canciller, Andrés Allamand, ni el rostro cabizbajo del titular de Educación, Raúl Figueroa. Tampoco, las reflexiones del ministro del Interior, Víctor Pérez.

El caso de Allamand fue comentado entre los personeros de Gobierno, donde más de alguno mencionó lo “golpeado” que estaba y la razón no era desconocida. El exsenador antes de asumir en la cartera de Relaciones Exteriores era el principal rostro del Rechazo en Chile Vamos. Además, comentan fuentes de Gobierno, Allamand a diferencia de otros personeros menos optimistas como el propio vocero Jaime Bellolio -quien pasó del Apruebo al Rechazo- esperaba que su opción tuviera mejores números y al menos se empinara en una cifra cercana al 30%, y no al 20%.

“No siento que exista, cuando ha habido un acto tan importante, ningún fracaso personal. Las opiniones que existieron, ahí están. Todo el mundo las conoce, pero ahora empezamos una nueva etapa. Estoy seguro de que la centroderecha se va a unificar. Vamos a dejar atrás las diferencias y vamos a trabajar unidos para ser un aporte en el proceso constitucional”, dijo el canciller al ser consultado.

Por momentos su voz estuvo quebrada, como cuando indicó que como ministro de Relaciones Exteriores “me corresponde explicar cuál es la opinión y el resultado contundente que han señalado, en definitiva, los chilenos, y esa es la tarea a la que voy a acometerme”.

Al otro lado, el ministro de Defensa, Mario Desbordes, no podía disimular su satisfacción con los resultados. De hecho, tanto el extimonel de RN, como la ministra de Desarrollo Social, Karla Rubilar y los titulares de la Segpres, Cristián Monckeberg, y de Hacienda, Ignacio Briones, se refirieron a los resultados y los otros temas pendientes, por ejemplo, avanzar en la reforma de pensiones.

“Aquí no hay triunfadores ni derrotados al interior de la coalición. Tenemos que estar más unidos que nunca”, señaló Desbordes. Para el ministro, quien junto a Monckeberg se fue a celebrar con los militantes de Renovación Nacional en el Hotel Courtyard, lo que viene ahora es “arremangarse la camisa” y pensar de inmediato en ganar la elección de convencionales del próximo 11 de abril. 

“El Presidente nos pide unidad y entender que queda un año y medio de Gobierno. Creo que este Gobierno es el que menos va a sufrir el ‘síndrome del pato cojo’, por todo lo que se viene por delante”, agregó Desbordes, haciendo alusión a la recuperación económica, la pandemia y el propio proceso constituyente. 

Acuerdos, acuerdos, acuerdos

“Cuando hay tal nivel de masividad, tal nivel de contundencia en un resultado es porque los chilenos nos están hablando a todos, sin distinción política […] La gente ya habló. Y cuando la gente habla, los gobiernos también tenemos que actuar en consecuencia”, comentó la ministra Rubilar antes de retirarse de La Moneda. 

Este lunes al mediodía el elenco completo del Gobierno se reunirá nuevamente, en un Consejo Gabinete y por la noche, en un acto de unidad del oficialismo que se realizará en la Casa Lo Matta. De hecho, para estos encuentros el ministro Bellolio repitió como mantra durante la semana que “el día 26 no gastarían ningún minuto en hacer análisis de por qué sacó una opción más votos o por qué otra opción sacó más votos”. Sin embargo, algunos personeros de La Moneda advierten lo complejo que será que las heridas tanto del Gabinete como de Chile Vamos “sanen en menos de 24 horas”, luego de una votación con una diferencia tan contundente. 

Por eso, lo que busca contener La Moneda y el Comité Político es que el “festival de culpas”, entre los dirigentes que estaban por el Apruebo y los que estaban por Rechazo, no escale. Esto, entre otras cosas, porque los primeros análisis muestran que hubo un voto centroderecha que estuvo por el cambio constitucional y ahí hay un “factor de esperanza” en el electorado y también, porque en contenidos, Chile Vamos tiene una ventaja, al menos a primera vista, en comparación con la oposición. 

“Acuerdos, acuerdos, acuerdos. Esa es la interpretación que hago yo de este proceso”, dijo el ministro de Hacienda. 

Y agregó: “El resultado es muy contundente. Hubo alta participación, lo que es bueno. No es el momento de sacar ventajas de vencedores ni vencidos, sino que la ciudadanía ha participado de un evento ejemplar y creo que el principal llamado es a dialogar, a escucharnos, a llegar a acuerdos. Creo que esa es la ruta que el país nos reclama”.