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Los cálculos finales de Lavín para ganar la primaria de Chile Vamos

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Agencia Uno
POR Gladys Pierola |

En el comando del candidato presidencial de la UDI reconocen que hay preocupación por la votación del domingo. El principal contendor a la vista es Sebastián Sichel.

Rodeado de su familia, de sus colaboradores más estrechos y también de personeros de otros partidos, como los diputados de RN Catalina del Real y Gonzalo Fuenzalida, el candidato presidencial de la UDI, Joaquín Lavín, realizó su cierre de campaña para las primarias. El lugar escogido para el discurso final fue el parque Santa Rosa de Apoquindo en Las Condes, en el corazón de la comuna que dirigió los últimos cuatro años. Tuvo un discurso no muy largo, pero con dos temas protagonistas claros: Daniel Jadue y el comunismo, y la movilización de los votantes este domingo.

El exalcalde tuvo un particular llamado: no hay excusa para no sufragar este fin de semana. “O vamos a votar el domingo o no nos quejemos después”, fue la primera advertencia de Lavín. Luego arremetió con una reflexión en honor a las varias batallas electorales que tiene en el cuerpo: “Hace 20 años perdí estrechamente en una elección presidencial con Ricardo Lagos, pero quiero decirles una cosa: no es lo mismo perder con Ricardo Lagos o con Michelle Bachelet que entregarle Chile a Daniel Jadue”. 

La razón de esas palabras es que tanto el comando como el propio candidato están inquietos con la participación de la centroderecha para este 18 de julio. Y si bien el “lavinismo” está confiado en que tienen la primera opción de los cuatro candidatos de Chile Vamos, los cercanos al exministro no esconden que hay tres factores que podrían afectar el voto del sector, en especial, en el Distrito 11: el fin de semana largo, las vacaciones de invierno y la flexibilización de las medidas sanitarias del plan Paso a Paso, que en conjunto podrían significar que más personas se trasladen a otras ciudades y balnearios y no sufraguen. 

En ese análisis se juegan varias variables: los números totales de participación, por un lado; pero también los votos del ganador y los votos del que salga segundo y, por supuesto, la medición de fuerzas luego de varias derrotas electorales para la derecha. Es decir, si el oficialismo logra sumar más personas que la primaria de izquierda. En este último ítem, por ejemplo, está la preocupación que los votos “anti-Jadue y pro-Boric”, más que contrarrestar las opciones del alcalde comunista, terminen dando la imagen de que Apruebo Dignidad salió más fortalecido. 

“Hay un grupo de personas que creen que votando por Gabriel Boric detienen a Jadue y eso es un profundo error. Las repercusiones de las votaciones de las últimas primarias, donde hubo mayorías abrumadoras de una por sobre la otra, terminó por consolidar lo que fue el resultado de la segunda vuelta”, asegura a PAUTA el diputado y jefe de bancada de la UDI, Juan Antonio Coloma Álamos

Una participación más baja que el 2017, cuando Chile Vamos logró convocar a un poco más de 1,4 millones de personas, sería debilitar las opciones para la primera vuelta, dicen en la UDI. Todos rehúyen a dar un número deseable, pero los optimistas comentan que hay dos eventuales parámetros: sobre un millón de votos estarían más tranquilos; al contrario, si sus participantes rodean los 600 mil o 500 mil sería “una mala elección” para cualquiera. 

“Si se produce una gran votación de la extrema izquierda en sus primarias, ellos van a transmitir que la elección la tienen en el bolsillo y que nos pueden ganar en noviembre”, advierte el alcalde de La Florida y vocero de la campaña de Lavín, Rodolfo Carter.

El centro, el voto duro y el anticomunismo 

En las dos últimas semanas la campaña Lavín dio un giro en su estrategia y en los 100 metros finales se enfocó en amarrar un voto más duro. En su franja televisiva, en la propaganda radial y también en sus distintas intervenciones, ya no solo nombraba a Jadue como su principal foco, sino directamente comenzó a hacer alusiones al sentimiento anticomunista, a la situación de Cuba y Venezuela. “Hay demasiado en juego… Dile con fuerza ‘no al comunismo'”, se le escuchó en el último video de campaña y también en el discurso de cierre. 

Como explica uno de sus colaboradores más cercanos: “Estas primarias no son tan importantes para la gente, pero agarraron más vuelo, porque Jadue ha metido mucho ruido y eso nos ha ayudado a nosotros”.

Una de las críticas que debió enfrentar Lavín, incluso en su propio partido, era que pensaba más en noviembre -y eventualmente diciembre- que en julio. Claro, para ser Presidente necesita el 50+1 y, con ello, se justificaba sus guiños al centro. Sin embargo, para los comicios de este domingo necesitaba hablarle al votante de derecha. Esto agitó las aguas en la UDI, porque más de alguno advirtió que esa posición de abrirse a un voto más amplio, resumida en su eslogan de “Unidos ganamos”, no movilizaba en las primarias del sector, menos si tenía que asegurar que el voto que quedó huérfano tras la bajada de Evelyn Matthei no se fugara y se sumara a su campaña. “Él tiene que hablarle a la derecha en esta etapa y logró encontrar una fibra, sin perder el posicionamiento de la segunda vuelta, y era precisamente el contraste con el comunismo”, detalló un importante personero de la UDI. 

De hecho, la senadora y extimonel de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, sinceró ese sentimiento en una entrevista con La Tercera: “Creo que nuestra gente está asustada, y eso sí moviliza a la centroderecha”.

Además, en el comando y en la propia UDI reconocen que el ánimo interno también cambió con los debates de televisión, en especial con el primero que organizó CNN y Chilevisión. “Fue una inyección”, señala otro dirigente del partido de calle Suecia. ¿La razón? Todas las cosas que molestaban al voto más duro, de que Lavín era “socialdemócrata” o que era un “blando”, Sebastián Sichel las tiene “más potenciadas”, comenta la misma fuente. De hecho, no olvidan cuando en ese mismo debate el candidato independiente de Chile Vamos dijo abiertamente que era de centro, marcando también su propia estrategia para convocar a un voto más allá del oficialismo y más cercano a los que alguna vez apoyaron a la DC. 

¿Caballo pillado?

¿Hay nerviosismo? En el comando de Lavín señalan que “siempre hay”, pero que su fuerte está en el voto popular, más adulto y que está más acostumbrado a sufragar. “Joaquín Lavín tiene una trayectoria y eso genera un piso de lealtades y confianza”, agregan. Y en esto marcan la diferencia con el contendor que le sigue en las encuestas, Sebastián Sichel, que tendría, según ellos, un voto más joven y de élite. Aseguran, además, que, aunque los independientes muevan la balanza, la maquinaria territorial de la UDI está “bien aceitada” versus los adherentes de Sichel que son más inorgánicos. Claro, admiten, que en ese escenario también influye que Lavín tiene un techo más limitado para crecer, tanto por conocimiento como por llevar más de un año a la cabeza de las encuestas. Sichel se pegó dos saltos más visibles: uno, tras la bajada de Evelyn Matthei de la carrera de la UDI, y el segundo tras la derrota de Mario Desbordes en la elección interna de RN. 

“Creemos que estamos en una posición de ventaja importante. Joaquín ha logrado sintonizar con la gente desde hace mucho tiempo. Esta campaña no solo mantuvo su apoyo; además, consolidó. En el mundo popular él tiene un arraigo que es muy fuerte”, dice a PAUTA la diputada y secretaria general de la UDI, María José Hoffmann.

Eso sí, como en competencia, además, está Ignacio Briones (Evópoli) y Desbordes, nadie del círculo del exalcalde de Las Condes se la juega por el escenario de una paliza electoral o triunfo con tanta holgura. Más bien se inclinan por una ventaja más acotada. Lo que sí descartan, es que esto termine en una pelea voto a voto con Sichel, aunque el candidato independiente de Chile Vamos y su comando aseguren que le pisa los talones a la carta de la UDI. “Los datos indican que le puedo ganar a cualquiera”, ha dicho en más de una oportunidad el expresidente del BancoEstado.

“Va a ser peleado de todas maneras, porque son cuatro candidatos. Es imposible pensar que Lavín va a dispararse, porque la torta es la misma con cuatro pedazos. Solo esperamos que el pedazo de Joaquín Lavín sea más grande nomás”, comenta a este medio el diputado de RN Gonzalo Fuenzalida, quien apoya al exalcalde en vez de al abanderado de su propio partido.

Los colaboradores del candidato de la UDI explican que si se cumplen los vaticinios y la contienda más competitiva se da entre Lavín y Sichel, los primeros análisis se harían en base a dos criterios: si desde el principio de los conteos hay más de cinco puntos diferencia a favor del exalcalde sería un buen indicador. Ahora, si la distancia se acerca a los 10 puntos, la celebración será total. 

“La elección se gana por un voto, pero obviamente esperamos ganar con comodidad esta elección. Pero ha sido difícil, más cuando uno tiene al otro lado a Sebastián Sichel apoyado por La Moneda y por el Presidente Piñera y con un gran respaldo económico. Claro, ha sido un candidato formidable, con un gran despliegue de recursos y con propuestas que son interesantes, no digo lo contrario, pero evidentemente él representa al Gobierno y enfrentar al Gobierno no es fácil”, señala a PAUTA el alcalde Carter.