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Unidad Constituyente: el juego de póker en la negociación parlamentaria

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Agencia Uno.
POR Gladys Pierola |

El bloque de centroizquierda entró en la fase final de las conversaciones para lograr una lista común de diputados y senadores. Los nudos en la RM y Biobío son los primeros que asoman.

¿Cómo se reparten los cupos para lograr el máximo de los 155 escaños de diputados y 27 de senadores que se juegan en la próxima elección de noviembre? Esa es la disyuntiva que tiene que resolver la negociación parlamentaria de Unidad Constituyente, el Partido Liberal y Nuevo Trato. Hasta ahora los participantes de esas conversaciones dicen que “van bien”, pero aún no cuajan del todo, menos si la idea es ordenar a todas las fuerzas en una sola lista. 

El problema es el tiempo reconocen en los distintos partidos de centroizquierda. Quedan menos de diez días para el plazo fatal y entremedio tienen una consulta presidencial que solo pondrá más presión a la lista final. De hecho, entre la primaria convencional que medirá a Yasna Provoste (DC), Paula Narváez (PS) y Carlos Maldonado (PR) y la inscripción parlamentaria hay apenas 48 horas de distancia. 

¿En qué se han atrasado? en que cada partido quede conforme con el número de cupos que le tocó.

“Nuestra configuración no tiene que ver con nombres todavía, sino con afirmar cuáles son los portes de los partidos con sus mínimos y máximos”, dice uno de los dirigentes del bloque. 

Hoy cada tienda está practicando su mejor “cara de póker”, explican los participantes de esta negociación, porque la mayoría partió mostrando sus cartas más altas. Al iniciar las conversaciones, cada partido pidió cupos donde tienen más fuerza territorial, donde sus parlamentarios van a la reelección y donde pueden crecer. Así, las primeras tratativas para dividir los 183 escaños en juego comenzó con la premisa de que “no hay vetos”, de que aquí se respeta “el que tiene mantiene” y luego siguió con el análisis de dónde están las zonas más competitivas.

El número mágico

El problema es cómo se llega al número mágico de cada partido. La fórmula inicial contempló un mix con los últimos resultados electorales de cada uno y a partir de eso se repartió. Con esos parámetros, el PS y la DC se quedaron con las tajadas más grandes. 

Así, de esos 183 cupos, los socialistas tienen en promedio 50 plazas, con algún grado de preferencia, y la DC también. Si los dos partidos se llevan 100 cupos es difícil seguir conversando, porque el espacio de los cinco restantes se estrecha. “Hay que tener la voluntad de bajar un poco, pero los otros partidos también tienen que asumir su realidad”, explica otro de los negociadores.

Desde el PS y la DC reclaman que sus vecinos se sentaron en la negociación de diputados y senadores con el “tejo pasado”. De hecho, explican que podrían bajar su número de partida a 43, por ejemplo, y aportar cupos al “fondo común”, pero esto también depende de que sus socios ajusten sus expectativas.

El PPD partió la conversación con 46 cupos parlamentarios, aunque saben que su número ideal bordeará los 36. El PR también se lanzó con un número cercano a los 48 escaños, aunque sus vecinos insisten que se podrían ajustar en más de una docena. El PRO exigió entre 30 y 28 cupos, números parecidos a los solicitados por los liberales y NT. La principal inquietud que existe entre los partidos de la ex-Concertación es la apuesta elevada del partido de Marco Enríquez-Ominami, pues hoy no tienen representantes en la Cámara. “El PRO fue el más ambicioso”, acusa uno de sus aliados. 

Solo el partido Ciudadanos fue más medido en la apuesta inicial, dicen sus compañeros de lista, pues ellos habrían concentrado sus peticiones en zonas más acotadas y en especial en los Distritos 11 y 12. 

“Aquí lo más difícil es que cada uno asuma su número. Cuando cada uno asuma lo que pesa, esto se irá por un tubo. Estamos cerca, pero aún falta”, señala otro importante personero de Unidad Constituyente.

Así, la tarea fina quedará para la última semana, pues aún no parte la evaluación de distrito por distrito con nombre y apellido. Esto sería la segunda etapa de la negociación y varios jugarán al misterio hasta el último día. Además, la nómina final debe cumplir con las cuotas de género, donde al menos el 40% de los postulantes sean mujeres. Una misión que con los elencos actuales tampoco ha resultado fácil de cuadrar.

Las fichas para la RM

Este domingo los secretarios generales de Unidad Constituyente y el Partido Liberal se reunirán nuevamente para avanzar en la negociación que tiene, entre otros puntos, como base que 20 diputados y al menos seis senadores de su actual base parlamentaria no quieren o no pueden competir. 

En la pelea senatorial por la RM, son cinco escaños para elegir y las dos cartas del sector, el senador PS, Carlos Montes y el PPD, Guido Girardi, no irán a la reelección. Por lo mismo, esta pelea se vuelve un “todos contra todos” y lo ideal, señalan en el bloque, es que cada partido levante una opción para ampliar la votación. En especial, para contrarrestar el golpe desde la izquierda, pues la apuesta de Apruebo Dignidad, en caso de ir en una sola lista, sería levantar nombres como la excandidata a gore metropolitana, Karina Oliva (Comunes) o los diputados Guillermo Teillier (PC) y Miguel Crispi (RD). A eso se suma el efecto que podría tener la eventual candidatura de Fabiola Campillai, quien está a pocas firmas de conseguir los patrocinios necesarios para inscribirse como una opción independiente.

En este escenario, en el PS se evalúa el nombre de la diputada Maya Fernández, quien hasta ahora estaría entre dos propuestas: ir como candidata a senadora por Santiago o ir a la reelección por el Distrito 10. La segunda opción iba con ventaja.

El PPD está barajando sus cartas con el exministro Francisco Vidal, quien no estaba convencido, y con la extitular de Salud y exaspirante a gore, Helia Molina. Aunque Molina también está siendo medida como candidata a diputada por el Distrito 9, en el cupo que deja Cristina Girardi.

A ellos se sumaría Eugenio Ortega Frei, hijo de Carmen Frei, por parte de la DC y el PRO que también está haciendo sus cuentas con el nombre de Alejandro Guillier. El actual senador por Antofagasta y excandidato presidencial hace un mes y medio fichó por los progresistas y está en pleno proceso de “reflexión”, tras la petición que le hizo la dirigencia del partido para que compita por un sillón senatorial en la RM.

A este elenco se agregarían “los tapados”, al menos dos cartas que el PS y también el PPD guardan con recelo. Una de ellas sería el conocido médico Sebastián Ugarte.

Los otros nombres que suenan

En el PS tienen a la excoordinadora del comando de Paula Narváez y actual presidenta del directorio de la Fundación Horizonte Ciudadano, Paulina Vodanovic entre sus cartas senatoriales, así como el exdiputado Daniel Melo como su apuesta para competir en el Distrito 13, ya que tendría más opciones al no estar los diputados Tucapel Jiménez (PPD) y Teillier (PC), quienes no pueden ir a la reelección. En las comunas de El Bosque, La Cisterna, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y San Ramón, Melo compartiría papeleta con Lorenzo Bascuñán (DC).

En el camino a la Cámara de Diputados, una de las principales fichas está puesta en el Distrito 8, uno de los más grandes en población y votación. Ahí, el PL y NT y la DC se jugarán sus cartas fuertes. En esta zona se medirán el actual diputado de Nuevo Trato y generalísimo de la campaña de Narváez, Pablo Vidal (exRD); con el exministro del MOP y exaspirante presidencial, Alberto Undurraga (DC); la excandidata a alcaldesa de Estación Central, Angélica Cid (PS) y el actor y exconcejal de Maipú, Erto Pantoja (PPD)

El Distrito 9, por ejemplo, además de Helia Molina, también estaría jugándose una opción la diputada Natalia Castillo (exRD), quien llegaría desde el Distrito 10 a esta zona y también el exministro Álvaro Erazo (PS). 

Mientras, los liberales están tratando de convencer al diputado Vlado Mirosevic que reevalúe su opción, tras prometer que no iría a la reelección; Cuidadanos apuesta por su presidenta, Ignacia Gómez, como su principal candidata.

Por su parte, en la DC están viendo qué pasa con el único diputado que tienen en la RM, Gabriel Silber, quien podría preparar sus maletas e intentar un salto a la Cámara Alta por el Biobío, en caso de que el diputado José Miguel Ortiz -quien tiene la primera opción en la zona- no vaya por la senatorial. Lo que sí tienen claro en la Región del Biobío, y en particular en el Distrito 21, es que la diputada y vicepresidenta de la DC, Joanna Pérez, volverá a competir para mantener la influencia falangista en esa área.

Además, en la DC deben resolver otras tensiones, como la situación del Distrito 27, donde la dirigencia regional de Aysén apoyó como candidato a diputado a Patricio Aylwin Fuentealba en desmedro del actual parlamentario de la zona, Miguel Calisto

Los saltos al Senado

En materia senatorial, en el norte, el PR apuesta para que la diputada Marcela Hernando llegue a la Cámara Alta representando a Antofagasta y el PPD hace lo propio con la reelección del senador Pedro Araya (IND-PPD). Ahora esa dupla funciona, siempre y cuando, Guillier se vaya a la RM, porque si el actual senador vuelve a competir por esta región, la situación se complica para el bloque, pues en Antofagasta solo se eligen tres escaños. 

En Coquimbo, el diputado Matías Walker (DC), la senadora Adriana Muñoz (PPD), el diputado Pedro Velásquez (IND-en cupo del PRO) y el extimonel radical, Ernesto Velasco, serían compañeros de lista. Mientras que, en O’Higgins, el exministro de Justicia y excandidato presidencial del PR, José Antonio Gómez, y el actual diputado Juan Luis Castro (PS), serían los principales nombres para pelear un asiento en la Cámara Alta.

Más al sur, en el Ñuble que elige a dos parlamentarios, el PPD va con la actual senadora Loreto Carvajal y la DC apostaría por el diputado Jorge Sabag. En el Biobío que elige a tres senadores, la situación es más compleja, porque con la fórmula “N+1” solo se pueden inscribir cuatro candidatos por lista y aquí hay muchos más interesados que cupos. 

En esta región, el principal problema lo tiene el PS, pues el partido que lidera Álvaro Elizalde está dividido entre llevar de candidato a senador al diputado y vicepresidente del PS Manuel Monsalve o su par, el diputado y exalcalde de Talcahuano, Gastón Saavedra, quien el fin de semana pasado recibió el apoyo del consejo regional del partido. Esa definición promete dejar heridas entre las corrientes del PS, porque también cuenta con otro nombre en carrera: la exdiputada Clemira Pacheco es otra de las cartas socialistas que suenan para esta contienda. 

En la zona penquista además del PS, la DC reclama un cupo y el PR también, con la idea de que el diputado José Pérez pueda llegar al Senado. Pero, no son los únicos. El PRO también defenderá el cupo que deja Alejandro Navarro, aunque aún juegan al misterio sobre quién llegará. Sus socios dicen que podría ser ME-O, pero el excandidato presidencial -a la espera de resolver su situación judicial- ha dicho que no quiere ir al Senado.

Una situación similar podría pasar en la Región de Los Lagos con la competencia interna socialista entre el diputado Fidel Espinoza y el senador Rabindranath Quinteros, quien va también por la reelección. Ahí, el panorama del PS puede despejarse dependiendo de la jugada de sus socios, por ejemplo, si la DC lleva o no al diputado Gabriel Ascencio al Senado o si el PPD quiere hacer lo propio con la carta del exseremi de Salud, Héctor Ulloa