La acera de los tontos

El nuevo patrón de voto: presidentes moderados y asambleas fragmentadas

"¿Adónde nos lleva esta esquizofrenia con la actual Constitución?", se pregunta John Müller a partir de los resultados electorales este año, y ahora con unas primarias donde vencieron Sebastián Sichel y Gabriel Boric.

Caseta de votación en Chile.

Agencia Uno/PAUTA

Por John Müller

Lunes 19 de julio de 2021

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Chile es un país que vota esquizofrénicamente. Cuando se trata de elegir un cargo unipersonal como el de Presidente de la República, el electorado apuesta por la moderación. En cambio, cuando se trata de elegir un órgano asambleario, como el Congreso o la Convención Constitucional, prefiere la fragmentación. El resultado de las primarias presidenciales del 18 de julio y de la elección de constituyentes del 15 y 16 de mayo son buenos ejemplos.

Guardando las distancias, en esto la política chilena se parece mucho a la italiana, aunque sea difícil trazar un paralelismo porque la república parlamentaria italiana tiene instituciones con las que la chilena no cuenta. Un solo ejemplo: el gobernante tecnocrático, al estilo de Mario Draghi o Mario Monti, que flota por encima de los partidos, es un reflejo histórico de la dictadura romana.

¿Adónde nos lleva esta esquizofrenia con la actual Constitución? Creo que a un lugar donde los vencedores de estas primarias -Gabriel Boric y Sebastián Sichel- no estarán nada cómodos: una Presidencia con los brazos atados en que el Jefe de Estado y de Gobierno es un simple guardia de tráfico que vigila la velocidad de tramitación de las leyes. El asunto ya tiene dos precedentes: los segundos mandatos de Sebastián Piñera y de Michelle Bachelet, aunque la existencia de los diputados "díscolos" se podría rastrear más atrás. Ambos periodos, especialmente el de Piñera, han marcado el punto de máxima debilidad de la institución presidencial.

Se ha vuelto a decir que las encuestas se equivocaron y no es verdad. La tendencia en las últimas semanas estaba muy clara. Sichel y Boric estaban en una pendiente ascendente y Lavín-Jadue no. Otra cosa es que los dos alcaldes estuvieran al alza cuando nada estaba en juego. Con Sichel, la apuesta de los empresarios conectó con el votante de derecha. Los que no conectaron fueron los partidos que insistieron en Briones y Desbordes.

Boric, en cambio, hizo una campaña muy inteligente, que fue de menos a más y que debería ser mejor estudiada en sus detalles. Siempre resultó menos petulante y pagado de sí mismo que Jadue. Pero el mayor hándicap del candidato comunista fue su partido. No es, como decía su asesor Juan Andrés Lagos en TVN, que en Chile exista un "anticomunismo atávico", lo que pasa es que el PC es una marca lastrada globalmente por un historial de millones de muertos, hambre y miseria, cuya única alternativa de futuro es sincronizar sus relojes con Beijing. Necesitan urgente un poeta que les renueve las odas de Neruda en un proceso de "rebranding".

Por lo demás, fue una primaria llena de paradojas. No solo porque los mismos electores que apostaron por una Convención estrellada, con muchas puntas, prefieran un Presidente más recogido en el centro y templado, sino por la incomparecencia de los partidos que forman Unidad Constituyente, pacto que tiene 11 de los 16 gobernadores, el 33,5% de los concejales y un gran número de alcaldes. Ahora, la candidatura de Paula Narváez y de quien escoja la DC entre Ximena Rincón, que ganó sus primarias partidistas, y Yasna Provoste, se encontrará con que tendrá que aterrizar en un territorio superpoblado donde ser moderado es como decir que nacemos.

Una cosa está clara: en la política chilena hay nuevos clivajes operando sobre los antiguos (izquierda/derecha, rural/urbano, religioso/laico…). Uno, que actúa desde hace tiempo, es la oposición entre lo nuevo y lo viejo, otro es la dualidad entre independientes y políticos de partido. Ambos contribuyeron a este resultado, favoreciendo a Boric y a Sichel.

Boric alcanzó su peor resultado en las regiones de Arica, Tarapacá y Atacama. En todas las demás estuvo muy cerca o por encima del 60%. Lo curioso es que en Antofagasta, Atacama y Coquimbo el voto de la izquierda casi duplicó al de la derecha, mientras que en el resto del país estuvo más igualado y en regiones como Maule, Ñuble y La Araucanía, el voto de la derecha superó al de Apruebo Dignidad.

John Müller conduce Primera Pauta, de Radio PAUTA, de lunes a viernes a partir de las 07:00 horas. Escúchelo por la 100.5 en Santiago, 99.1 en Antofagasta, y por la 96.7 en Valparaíso, Viña del Mar y Temuco, y véalo por el streaming en www.PAUTA.cl.

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